{"id":1781,"date":"2012-03-11T19:27:37","date_gmt":"2012-03-11T19:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/biblioluces.wordpress.com\/?p=1781"},"modified":"2012-03-11T19:27:37","modified_gmt":"2012-03-11T19:27:37","slug":"de-oca-a-gato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2012\/03\/11\/de-oca-a-gato\/","title":{"rendered":"de oca a gato"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2012\/02\/oca_biblioluces.jpg\" height=\"370\" width=\"448\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">El\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juego_de_la_oca\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">juego de la oca<\/a>\u00a0es una reliquia de sobremesa de esas que aun podemos disfrutar si disponemos de un sencillo teatro de operaciones y un par de dados. De origen incierto, las sesenta y tres celdillas del\u00a0<a href=\"http:\/\/www.451editores.es\/catalogo\/1490\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">tablero<\/a>\u00a0siempre fueron un refugio para los jugadores que deseaban entrar en competencia encomend\u00e1ndose \u00fanicamente al puro y simple azar. Si se disputaban suficientes partidas, el camino en doble espiral aseguraba al menos una victoria a todos y cada uno de los miembros de la familia o de la pandilla, lo que no restaba un \u00e1pice de emoci\u00f3n a las sucesivas rondas, pues los <em>viajeros<\/em>\u00a0siempre deb\u00edan tener un ojo puesto en la <em>c\u00e1rcel<\/em> y otro en la <em>muerte<\/em>, dos serios inconvenientes (aunque\u00a0no insalvables,\u00a0al contrario de lo que ocurre en la vida real) para llegar los primeros al ansiado jard\u00edn de las\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Anser_anser\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">an\u00e1tidas<\/a>. Siguiendo una tradici\u00f3n milenaria, la distribuci\u00f3n y contenido de las casillas no es caprichoso: debe haber catorce ocas, para tirar porque te toca, y siete casillas \u00abfastas\u00bb y \u00abnefastas\u00bb, tales como puentes para que no te lleve la corriente, posadas de obligado hospedaje, laberintos que se deshacen con el tiempo&#8230; Sin embargo, el tema general, aquello que confiere cierta unidad al conjunto de celdillas que componen el itinerario, siempre ha sido de lo m\u00e1s variopinto. A lo largo de los siglos, los innumerables artistas que han recreado el peque\u00f1o universo del juego en su imaginaci\u00f3n han desarrollado el rico simbolismo b\u00e9lico, l\u00fadico o inici\u00e1tico asociado a <em>la oca<\/em>. Con tiempo y una ca\u00f1a, nosotros nos proponemos completar un tablero completo encadenando una serie de devotos homenajes literarios, salt\u00e1ndonos la tradici\u00f3n, eso s\u00ed, y sustituyendo las ocas por mininos, un inocente capricho de nuestro dibujante de cabecera. Comenzamos la serie alojando al bueno de\u00a0<strong>Oliverio Twist<\/strong> en la celdilla <strong>49<\/strong>. Sirva este modesto tributo para resaltar una vez m\u00e1s la figura de su creador, Charles Dickens, sin descartar la posibilidad de que alguna otra aportaci\u00f3n de este escritor encuentre hueco en nuestro humilde \u00abjuego del gato\u00bb, que a partir de este mismo momento deseamos compartir con nuestros curiosos y accidentales lectores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El\u00a0juego de la oca\u00a0es una reliquia de sobremesa de esas que aun podemos disfrutar si disponemos de un sencillo teatro de operaciones y un par de dados. 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