{"id":1879,"date":"2012-04-28T13:46:18","date_gmt":"2012-04-28T11:46:18","guid":{"rendered":"http:\/\/biblioluces.wordpress.com\/?p=1879"},"modified":"2012-04-28T13:46:18","modified_gmt":"2012-04-28T11:46:18","slug":"mingote-escritor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2012\/04\/28\/mingote-escritor\/","title":{"rendered":"mingote escritor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2012\/04\/mingote_dibujo_bib.jpg\" height=\"893\" width=\"448\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Glosar la enorme producci\u00f3n de este creador nos llevar\u00eda bastantes entradas, y puede que solo con buena disposici\u00f3n no di\u00e9ramos cabida a todas sus facetas, que fueron muchas. Nuestra revisi\u00f3n es un tanto sentimental, porque cuando fallece alguien como Mingote nos quedamos hu\u00e9rfanos de una parte de nosotros, de un referente gr\u00e1fico, est\u00e9tico y period\u00edstico que formaba parte un aderezo cotidiano que alcanza los \u00faltimos setenta a\u00f1os de historia espa\u00f1ola, que ya es decir. Cuando pensamos en los dibujos de Mingote, nos asaltan la memoria carteles de cine, como el de <em>El Pisito<\/em>, los decorados que hizo para televisi\u00f3n o para el teatro, las series que llevaban impresa la impronta de su iron\u00eda castiza, de otro tiempo, sus vi\u00f1etas c\u00f3micas de humor blanco, las sombras de colores limpios e ingenuos que daban volumen a unos trazos de personalidad inimitable. Sin ser una de sus dimensiones m\u00e1s sobresalientes, como escritor Antonio Mingote public\u00f3 su primera novela en 1948. Eran tiempos dif\u00edciles, grises y tristes, en los que todav\u00eda se pod\u00edan escuchar los ecos de la bomba at\u00f3mica, cuando el hambre todav\u00eda lo era con may\u00fasculas, y no esa ligera sensaci\u00f3n de vac\u00edo entre el aperitivo y el almuerzo. El humor de los a\u00f1os 40 del siglo pasado deb\u00eda ser necesariamente inteligente para que las mentes romas del poder clerical y castrense no se sintieran mancilladas ni aludidas. Cuando se public\u00f3 <em>Las palmeras de cart\u00f3n,<\/em>\u00a0el pulso de la literatura humor\u00edstica\u00a0lo marcaban nada menos que\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Enrique_Jardiel_Poncela\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Jardiel Poncela<\/a>,\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Antonio_Lara_de_Gavil%C3%A1n\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Tono<\/a>\u00a0o <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Miguel_Mihura\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Miguel Mihura<\/a>, \u00e9ste \u00faltimo fundador de la revista <em>La Codorniz<\/em>, en la que Antonio Mingote ingres\u00f3 como colaborador en 1946, mientras compaginaba la\u00a0<a href=\"http:\/\/buscon.rae.es\/draeI\/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=milicia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">milicia<\/a>\u00a0(como otros tantos, Mingote intervino en la guerra del bando a la postre vencedor) con la vocaci\u00f3n de escritor y dibujante. Heredero del surrealismo de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.ramongomezdelaserna.net\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna<\/a>\u00a0al que\u00a0<a href=\"http:\/\/www.rae.es\/rae\/gestores\/gespub000001.nsf\/(voAnexos)\/archDBB91BF38AB5E7D7C125714800405F6F\/$FILE\/mingote.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">tantas veces ha vindicado<\/a>, el autor escribi\u00f3 tres o cuatro novelas m\u00e1s (alguna de ellas con aires de\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/G%C3%A9nero_cinematogr%C3%A1fico\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">western<\/a>\u00a0al estilo\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marcial_Lafuente_Estefan%C3%ADa\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Marcial Lafuente Estefan\u00eda<\/a>) y abandon\u00f3 la narrativa pura y dura hasta 1991, el a\u00f1o en que vio la luz\u00a0<em>Adelita en el desv\u00e1n,<\/em> y posteriormente<em> De muerte natural\u00a0<\/em>(1993), una colecci\u00f3n de cuentos a la que pertenece el relato <em>Arenas Movedizas<\/em>:<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"justify\">Volvi\u00f3 la cabeza Carlota por ver si le segu\u00eda su marido, y all\u00ed estaba, metido hasta la cintura en las arenas movedizas.<br \/>\n\u2014Te dije que no te apartaras del sendero. Bien claro lo dice ese cartel: peligro, arenas movedizas.<br \/>\nSe disculp\u00f3 el marido:<br \/>\n\u2014Iba leyendo el manual de instrucciones de la c\u00e1mara. Quiero hacerte una foto a contraluz.<br \/>\n\u2014No se puede andar leyendo un manual de instrucciones de nadacuando hay arenas movedizas junto al sendero.<br \/>\n\u2014No, no se puede \u2014dijo \u00e9l, que siempre le daba la raz\u00f3n a su mujer, sobre todo cuando la ten\u00eda, como en aquel caso.<br \/>\nCantaba una t\u00f3rtola, o un mirlo tal vez, y las nubes del crep\u00fasculose te\u00f1\u00edan de rosa.<br \/>\n\u2014Y a ver qu\u00e9 hacemos ahora, porque no pretender\u00e1s que te echeuna cuerda cuando bien claro est\u00e1 que no la tengo.<br \/>\n\u2014Siempre resulta pr\u00e1ctico tener una cuerda.<br \/>\n\u2014O sea, ahora me reprochas que no tenga una cuerda para echarte. M\u00e1s te valdr\u00eda reprocharte a ti mismo el haberte metido ah\u00ed, que ya me lo dec\u00eda mi madre, ese marido tuyo acabar\u00e1 meti\u00e9ndose en las arenas movedizas y luego te echar\u00e1 la culpa a ti.<br \/>\n\u2014No te culpo de nada, es que yo no me fijo en las cosas \u2014reconoci\u00f3 el hombre, que ya se hab\u00eda hundido quince cent\u00edmetrosm\u00e1s en el repugnante barrizal. El espect\u00e1culo de las nubes rosa y malva en el horizonte crepuscular era algo digno de verse, aunque nadie lo miraba en aquel momento.<br \/>\n\u2014Haz el favor de echarme la c\u00e1mara, que, con lo ego\u00edsta que eres, te creo capaz de hundirte con c\u00e1mara y todo. El brusco movimiento que hizo el hombre para tirarle la c\u00e1mara a su esposa lo hundi\u00f3 otro palmo, debido al conocido efecto de acci\u00f3n y reacci\u00f3n.<br \/>\n\u2014Recuerdo el vestido amarillo que llevabas el d\u00eda que te conoc\u00ed, Carlotita \u2014dijo el marido. Porque cuando un hombre est\u00e1 a punto dedesaparecer en las arenas movedizas los recuerdos del pasado se agolpan, incontenibles.<br \/>\nSe conmovi\u00f3 Carlotita, que no era de piedra.<br \/>\n\u2014\u00bfY la pamela? \u00bfTe acuerdas de la pamela, Eduardo?<br \/>\n\u2014S\u00ed, querida \u2014dijo Eduardo, procurando no mover la cabeza para no tragar el barro que ya le llegaba a la barbilla\u2014. Tambi\u00e9n me acuerdo de la pamela.<br \/>\nLas l\u00e1grimas le impidieron a Carlota ver c\u00f3mo su marido se hund\u00eda hasta las cejas. Busc\u00f3 en el bolso un pa\u00f1olito para secarse los ojos. Cuando pudo mirar de nuevo s\u00f3lo vio la mano del hombre que, antes de hundirse definitivamente, le hac\u00eda un cari\u00f1oso adem\u00e1n dedespedida.<br \/>\n\u2014El manual de instrucciones de la c\u00e1mara. Se ha hundido con el manual de instrucciones. Un ego\u00edsta, eso es lo que era.<br \/>\nUn mirlo, tal vez una orop\u00e9ndola, se pos\u00f3 en la mano de Eduardo a punto de desaparecer y picote\u00f3 delicadamente las yemas de los dedos.<br \/>\nEl crep\u00fasculo se hab\u00eda puesto tan bonito como no se puede usted imaginar.<\/p><\/blockquote>\n<p align=\"center\">[youtube=http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=mgrla_vRdSc]<\/p>\n<p align=\"center\">[youtube=http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2IoNG1tkINs]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Glosar la enorme producci\u00f3n de este creador nos llevar\u00eda bastantes entradas, y puede que solo con buena disposici\u00f3n no di\u00e9ramos cabida a todas sus facetas, que fueron muchas. 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