{"id":1883,"date":"2012-04-28T13:48:39","date_gmt":"2012-04-28T11:48:39","guid":{"rendered":"http:\/\/biblioluces.wordpress.com\/?p=1883"},"modified":"2012-04-28T13:48:39","modified_gmt":"2012-04-28T11:48:39","slug":"la-mujer-que-escribia-diccionarios-y-remendaba-calcetines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2012\/04\/28\/la-mujer-que-escribia-diccionarios-y-remendaba-calcetines\/","title":{"rendered":"la mujer que escrib\u00eda diccionarios y remendaba calcetines"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"http:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2012\/04\/maria_moliner_biblioluces.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2012\/04\/maria_moliner_biblioluces.jpg\" width=\"435\" height=\"728\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfUstedes tienen alg\u00fan problema para llamar a las cosas por su nombre? Nosotros s\u00ed, a veces. La palabra, el lenguaje afilado y certero, duele. Y desde que alguien descubri\u00f3 que se pod\u00eda depurar el idioma y utilizarlo en beneficio propio, un batall\u00f3n de sustantivos, adjetivos y expresiones afines han invadido las aulas, los medios de comunicaci\u00f3n y los discursos oficiales, y ahora hablamos como si tal cosa de \u00abcrecimiento negativo\u00bb (en lugar de \u00abir de culo\u00bb), \u00abconductas no ejemplares\u00bb (<em>tradutio<\/em>: \u00abser un sirverg\u00fcenza\u00bb), \u00abd\u00e9ficit de tarifa\u00bb (\u00abos vamos a dar candela\u00bb), \u00abhecho diferencial\u00bb (\u00abY a m\u00ed, \u00bfqu\u00e9 me cuentas?\u00bb), \u00abregulaci\u00f3n cineg\u00e9tica\u00bb (\u00abno dejar bicho con cabeza\u00bb), \u00abda\u00f1os colaterales\u00bb (\u00ab<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Arnaldo_Amalric\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">matadlos a todos que Dios reconocer\u00e1 a los suyos<\/a>\u00ab)&#8230; Afortunadamente contamos con un arsenal de artiller\u00eda pesada para contrarrestar esta ofensiva: los diccionarios. Hay quienes piensan que los diccionarios no sirven para nada&#8230; Hombre, esa es una verdad a medias: los malos diccionarios, desde luego. Pero los hay buenos. Y excelentes. El com\u00fan de los estudiantes cree que los diccionarios se hacen solos, que uno pulsa el bot\u00f3n <em>intro<\/em> y las palabras se imprimen alegremente en negrita, convictas y confesas de\u00a0significados arcanos, puestos ah\u00ed para gozo y disfrute de acad\u00e9micos y pedantones&#8230; Pues tampoco. Escribir un buen diccionario no es una tonter\u00eda. Imag\u00ednense ustedes que una deslumbrante estrella del balompi\u00e9 tuviera que recopilar las ciento cincuenta voces que conoce de media y definirlas con propiedad (t\u00e9ngase en cuenta de que dispone \u00fanicamente de ciento cuarenta y nueve palabras para cada definici\u00f3n). Ser\u00eda el proyecto de toda una vida. \u00bfY qu\u00e9 pasar\u00eda si alguien se propusiera ordenar, actualizar y relacionar TODAS las mol\u00e9culas de un idioma, cual son las palabras? Ser\u00eda una empresa equiparable a forrar el\u00a0<a href=\"https:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2012\/04\/image-disney_concert_hall_by_carol_highsmith_edit.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Guggenheim<\/a>\u00a0con\u00a0<a href=\"http:\/\/www.diclib.com\/lentejuela\/show\/es\/moliner\/L\/2306\/960\/12\/17\/48811\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">lentejuelas<\/a>&#8230; Esta fue la tarea que acometi\u00f3 D\u00f1a. Mar\u00eda Moliner, una mujer inteligente, minuciosa, preclara y sencilla. Trabaj\u00f3 como bibliotecaria, y a la edad \u00a0en la que otros piensan en la jubilaci\u00f3n anticipada, ella se embarc\u00f3 en la confecci\u00f3n de un diccionario del uso, a imagen de ciertos vol\u00famenes anglosajones, pero con el marchamo de una autora excepcional. Con la ayuda de unas pocas colaboradoras, una m\u00e1quina de escribir y miles de fichas, Do\u00f1a Mar\u00eda tard\u00f3 quince a\u00f1os en culminar su obra. Propuesta por\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/D%C3%A1maso_Alonso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">D\u00e1maso Alonso<\/a>, fue rechazada como acad\u00e9mica de la lengua por la corporaci\u00f3n de autoridades, un tanto celosas de que una archivera hubiera puesto en evidencia el que, a la saz\u00f3n, era el diccionario por antonomasia: el de la Real Academia de la Lengua. El principal mu\u00f1idor de este rechazo fue Cela, un mal bicho a decir de muchos y un c&#8230; a decir del resto. Escribe Gregorio Mor\u00e1n que cuando desapareci\u00f3 ese veto hubo un nuevo intento de ingresar a la fil\u00f3loga, pero entonces Do\u00f1a Mar\u00eda les mand\u00f3 literalmente a \u00abtomar por culo\u00bb. En su momento, el diccionario de Mar\u00eda Moliner represent\u00f3 una novedad en la lexicograf\u00eda espa\u00f1ola. La primera edici\u00f3n era un tanto peculiar, pero se revel\u00f3 \u00fatil y superior a cualquier otro diccionario escrito hasta la fecha, aunque un tanto complicado de manejar. Las ediciones sucesivas han intentado corregir ciertos elementos para agilizar la b\u00fasqueda y mejorar el acceso.\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/a>\u00a0quiso conocerla, pero Do\u00f1a Mar\u00eda, que ya estaba muy pachucha, falleci\u00f3 antes de que el Nobel pudiera consumar el empe\u00f1o. Poco despu\u00e9s escribi\u00f3 <em>in memoriam<\/em> un bonito\u00a0<a href=\"http:\/\/sololiteratura.com\/ggm\/marquezlamujer.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">art\u00edculo<\/a>\u00a0recordando la figura de esta interesante autora:<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"justify\">(&#8230;)\u00a0Mar\u00eda Moliner naci\u00f3 en Paniza, un pueblo de Arag\u00f3n, en 1900. O, como ella dec\u00eda con mucha propiedad: \u00ab En el a\u00f1o cero\u00bb. De modo que al morir hab\u00eda cumplido los ochenta a\u00f1os. Estudi\u00f3 Filosof\u00eda y Letras en Zaragoza y obtuvo, mediante concurso, su ingreso al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios de Espa\u00f1a. Se cas\u00f3 con don Fernando Ram\u00f3n y Ferrando, un prestigioso profesor universitario que ense\u00f1aba en Salamanca una ciencia rara: base f\u00edsica de la mente humana. Mar\u00eda Moliner cri\u00f3 a sus hijos como toda una madre espa\u00f1ola, con mano firme y d\u00e1ndoles de comer demasiado, aun en los duros a\u00f1os de la guerra civil, en que no hab\u00eda mucho que comer. El mayor se hizo m\u00e9dico investigador, el segundo se hizo arquitecto y la hija se hizo maestra. S\u00f3lo cuando el menor empez\u00f3 la carrera de ingeniero industrial, Mar\u00eda Moliner sinti\u00f3 que le sobraba demasiado tiempo despu\u00e9s de sus cinco horas de bibliotecaria, y decidi\u00f3 ocuparlo escribiendo un diccionario. La idea le vino del Learner&#8217;s Dictionary, con el cual aprendi\u00f3 el ingl\u00e9s. Es un diccionario de uso; es decir, que no s\u00f3lo dice lo que significan las palabras, sino que indica tambi\u00e9n c\u00f3mo se usan, y se incluyen otras con las que pueden reemplazarse. \u00abEs un diccionario para escritores\u00bb, dijo Mar\u00eda Moliner una vez, hablando del suyo, y lo dijo con mucha raz\u00f3n. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas cuando ya est\u00e1n a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones r\u00edgidas parecen colgadas de un clavo. Fue contra ese criterio de embalsamadores que Mar\u00eda Moliner se sent\u00f3 a escribir su diccionario en 1951. Calcul\u00f3 que lo terminar\u00eda en dos a\u00f1os, y cuando llevaba diez todav\u00eda andaba por la mitad. \u00abSiempre le faltaban dos a\u00f1os para terminar\u00bb, me dijo su hijo menor. Al principio le dedicaba dos o tres horas diarias, pero a medida que los hijos se casaban y se iban de la casa le quedaba m\u00e1s tiempo disponible, hasta que lleg\u00f3 a trabajar diez horas al d\u00eda, adem\u00e1s de las cinco de la biblioteca. En 1967 -presionada sobre todo por la Editorial Gredos, que la esperaba desde hac\u00eda cinco a\u00f1os- dio el diccionario por terminado. Pero sigui\u00f3 haciendo fichas, y en el momento de morir ten\u00eda varios metros de palabras nuevas que esperaba ver incluidas en las futuras ediciones. En realidad, lo que esa mujer de f\u00e1bula hab\u00eda emprendido era una carrera de velocidad y resistencia contra la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Su hijo Pedro me ha contado c\u00f3mo trabajaba. Dice que un d\u00eda se levant\u00f3 a las cinco de la ma\u00f1ana, dividi\u00f3 una cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir fichas de palabras sin m\u00e1s preparativos. Sus \u00fanicas herramientas de trabajo eran dos atriles y una m\u00e1quina de escribir port\u00e1til, que sobrevivi\u00f3 a la escritura del diccionario. Primero trabaj\u00f3 en la mesita de centro de la sala. Despu\u00e9s, cuando se sinti\u00f3 naufragar entre libros y notas, se sirvi\u00f3 de un tablero apoyado sobre el respaldar de dos sillas. Su marido fing\u00eda una impavidez de sabio, pero a veces med\u00eda a escondidas las gavillas de fichas con una cinta m\u00e9trica, y les mandaba noticias a sus hijos. En una ocasi\u00f3n les cont\u00f3 que el diccionario iba ya por la \u00faltima letra, pero tres meses despu\u00e9s les cont\u00f3, con las ilusiones perdidas, que hab\u00eda vuelto a la primera. Era natural, porque Mar\u00eda Moliner ten\u00eda un m\u00e9todo infinito: pretend\u00eda agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. \u00abSobre todo las que encuentro en los peri\u00f3dicos\u00bb, dijo en una entrevista. \u00abPorque all\u00ed viene el idioma vivo, el que se est\u00e1 usando, las palabras que tienen que inventarse al momento por necesidad\u00bb. S\u00f3lo hizo una excepci\u00f3n: las mal llamadas malas palabras, que son muchas y tal vez las m\u00e1s usadas en la Espa\u00f1a de todos los tiempos. Es el defecto mayor de su diccionario, y Mar\u00eda Moliner vivi\u00f3 bastante para comprenderlo, pero no lo suficiente para corregirlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pas\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en un apartamento del norte de Madrid, con una terraza grande, donde ten\u00eda muchos tiestos de flores, que regaba con tanto amor como si fueran palabras cautivas. Le complac\u00edan las noticias de que su diccionario hab\u00eda vendido m\u00e1s de 10.000 copias, en dos ediciones, que cumpl\u00eda el prop\u00f3sito que ella se hab\u00eda impuesto y que algunos acad\u00e9micos de la lengua lo consultaban en p\u00fablico sin ruborizarse. A veces le llegaba un periodista desperdigado. A uno que le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 no contestaba las numerosas cartas que recib\u00eda; le contest\u00f3 con m\u00e1s frescura que la de sus flores: \u00abPorque soy muy perezosa\u00bb. En 1972 fue la primera mujer cuya candidatura se present\u00f3 en la Academia de la Lengua, pero los muy se\u00f1ores acad\u00e9micos no se atrevieron a romper su venerable tradici\u00f3n machista. S\u00f3lo se atrevieron hace dos a\u00f1os, y aceptaron entonces la primera mujer, pero no fue Mar\u00eda Moliner. Ella se alegr\u00f3 cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de pronunciar el discurso de admisi\u00f3n. \u00ab\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda decir yo \u00bb, dijo entonces, \u00absi en toda mi vida no he hecho m\u00e1s que coser calcetines?\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfUstedes tienen alg\u00fan problema para llamar a las cosas por su nombre? Nosotros s\u00ed, a veces. La palabra, el lenguaje afilado y certero, duele. 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