{"id":3084,"date":"2019-01-27T00:02:25","date_gmt":"2019-01-26T23:02:25","guid":{"rendered":"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/?p=3084"},"modified":"2019-01-27T00:02:25","modified_gmt":"2019-01-26T23:02:25","slug":"testimonio-hasta-el-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2019\/01\/27\/testimonio-hasta-el-final\/","title":{"rendered":"testimonio hasta el final"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2019\/01\/klemperer_biblioluces.jpg\" width=\"435\" height=\"614\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Si el pintor de las cuevas de Altamira hubiera puesto en marcha el reloj de la historia, nos separar\u00edan apenas diez minutos de una de las mayores atrocidades de las que se tenga noticia, cometida por media humanidad con el benepl\u00e1cito de la otra media. El <em>Holocausto<\/em>, proyecto\u00a0de exterminio\u00a0premeditado, organizado y perpetrado contra los jud\u00edos europeos, es una demostraci\u00f3n de que la infamia se alberga en una estancia oscura de nuestra civilizada conciencia occidental, y que el padecimiento de los dem\u00e1s nos suele ocupar m\u00e1s bien poco mientras observamos en la distancia espacio-temporal desde nuestra confortable barrera de observadores <em>neutrales <\/em>(la <em>neutralidad<\/em>\u00a0es la falta absoluta de criterio y sentimiento; define al pez, al \u00e1rbol o a la tachuela, pero no a un ser racional pensante). Como tenemos la costumbre de morirnos, la memoria colectiva es limitada y dura lo que dura la generaci\u00f3n de quienes vivieron para contarlo. Pasado ese momento, es posible hacernos creer cualquier cosa. Brigadas de <em>expertos<\/em> en <em>memoria hist\u00f3rica<\/em> de lo que sea nos desvelar\u00e1n quienes fueron los <em>malos<\/em> y a quienes debemos tener por h\u00e9roes o por villanos. Pero afortunadamente la manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica tiene un ant\u00eddoto: la palabra. Mucho se ha dejado escrito del turbulento per\u00edodo que conmocion\u00f3 a la vieja Europa durante la d\u00e9cada maldita del 36 al 46 del pasado siglo. Los que tuvimos la suerte de nacer mucho despu\u00e9s no hemos conocido agitaci\u00f3n tal y esto, que es un alivio, tambi\u00e9n constituye un prolongado motivo para creernos que no puede volver a repetirse. Mientras escrib\u00eda sus diarios, V\u00edctor Klemperer (1881-1960) pensaba en esas futuras generaciones de hombres y mujeres que perder\u00edan la dimensi\u00f3n de la enorme infamia que le toc\u00f3 vivir. El se\u00f1or Klemperer era un profesor jud\u00edo de religi\u00f3n protestante. Apartado de su c\u00e1tedra universitaria y despojado de todos los derechos civiles, sobrevivi\u00f3 al exterminio por una sangrienta carambola del destino: el bombardeo asesino que arras\u00f3 la ciudad de Dresde, y que frustr\u00f3 su inminente traslado a un campo de concentraci\u00f3n. Privado de las bibliotecas (los nazis sab\u00edan perfectamente que los libros eran incompatibles con el proyecto totalitario) a Don V\u00edctor no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que pararse a estudiar el crudo discurso de los que le hab\u00edan robado la patria, el trabajo y la libertad (que no la dignidad). El pormenorizado an\u00e1lisis filol\u00f3gico del lenguaje como arma pol\u00edtica se materializ\u00f3 en <em>La lengua del Tercer Reich. <\/em>Curiosamente, lo\u00a0que\u00a0 iba a ser su contribuci\u00f3n m\u00e1s importante, unos voluminosos cuadernos agrupados bajo el t\u00edtulo <strong><em>Quiero dar testimonio hasta el final. Diarios 1933-1945<\/em><\/strong>,\u00a0 fueron publicados por primera vez en Alemania \u00a1en 1995!, y la primera traducci\u00f3n al espa\u00f1ol data de 2003.\u00a0 Durante a\u00f1os, el autor se consagr\u00f3 a la tarea de anotar con regularidad las experiencias de la pareja Klemperer (no ser\u00eda justo olvidar a su esposa Eva, que era de condici\u00f3n \u00abaria\u00bb y que, pese a todo, comparti\u00f3 su destino como si ambos fueran uno solo) reducidas a una suma de torturas y vejaciones que el poder totalitario proyectaba sobre ellos. Los diarios permanecieron in\u00e9ditos durante d\u00e9cadas, hasta que\u00a0los redescubri\u00f3\u00a0Walter Nowosjki,\u00a0un antiguo alumno. Hadwig, la segunda esposa de Klemperer, ten\u00eda cuarenta y cinco a\u00f1os menos que \u00e9l. Fue ella quien asumi\u00f3 la dura tarea de transcribir el importante legado, garabateado en una letra apenas legible en todo tipo de papeles. Los dos vol\u00famenes en los que se presenta esta obra son imponentes. Pero la lectura nos devuelve al opresivo ambiente de la Alemania nazi con una destreza narrativa que no se ahorra un \u00e1pice de humor, iron\u00eda y dramatismo, reflejando las incuestionables dotes literarias del eminente romanista. Al final de la guerra, Victor Klemperer decidi\u00f3 quedarse en la Rep\u00fablica<em> Democr\u00e1tica<\/em>. La vida en el <em>nuevo r\u00e9gimen<\/em> inspir\u00f3 una nueva entrega de los diarios, esta vez centrados en el partido comunista alem\u00e1n, en el que observa muchas similitudes con el comportamiento nazi, destacando que <em>\u00abbolchevismo, sionismo y nazismo son formas de la misma enfermedad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=vHmAvynDVBU<\/p>\n<p align=\"right\">El gran director de orquesta Otto Klemperer fue de los primeros que regresaron del exilio tras la guerra. Era primo segundo de V\u00edctor Klemperer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el pintor de las cuevas de Altamira hubiera puesto en marcha el reloj de la historia, nos separar\u00edan apenas diez minutos de una de las mayores atrocidades de las que se tenga noticia, cometida por media humanidad con el benepl\u00e1cito de la otra media. 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