{"id":3417,"date":"2020-02-29T23:06:11","date_gmt":"2020-02-29T22:06:11","guid":{"rendered":"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/?p=3417"},"modified":"2020-07-06T21:33:08","modified_gmt":"2020-07-06T21:33:08","slug":"bunge-in-memoriam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2020\/02\/29\/bunge-in-memoriam\/","title":{"rendered":"Bunge, in memoriam"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/biblioluces.files.wordpress.com\/2020\/02\/bunge_flores.jpg\" width=\"448\" height=\"614\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"justify\">Lo conocimos en el Palacio de la Magdalena. Hermoso agosto en Santander durante el que, contra todo pron\u00f3stico, se hilvanaron varios d\u00edas de sol espl\u00e9ndido. D. Mario dirig\u00eda un seminario sobre filosof\u00eda de las ciencias sociales. En el piso inferior, el doctor\u00a0<a href=\"https:\/\/www.letraslibres.com\/mexico-espana\/carlos-castilla-del-pino-la-casa-la-memoria\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Castilla del Pino<\/a>\u00a0hablaba de psicopatolog\u00eda del lenguaje. As\u00ed que hubo que repartirse. En las aulas de palacio, la concentraci\u00f3n de sabios por metro cuadrado era asombrosa. Como nadie hab\u00eda tenido la previsi\u00f3n de llevar una grabadora, organizamos una rueda para tomar por turnos notas literales.\u00a0Despu\u00e9s las agit\u00e1bamos con vehemencia en las ret\u00f3ricas sesiones de caf\u00e9 que disfrut\u00e1bamos a diario en los salones de la planta noble, o sentados en las escaleras de las solanas que se orientan hacia a la bah\u00eda. Por aquel entonces, Bunge era un amable septuagenario en plena efervescencia.\u00a0<em>Antes se cre\u00eda que el ejercicio del poder causaba \u00falceras, y no es as\u00ed. Es al rev\u00e9s. La sumisi\u00f3n causa \u00falceras<\/em>. En un ambiente ligeramente acad\u00e9mico por lo desenfadado y lo informal, el profesor Bunge se despachaba a gusto contra las <em>pseudociencias<\/em>. Nos chocaba que fuera precisamente un argentino el que aplastara las pretensiones <em>cient\u00edficas<\/em> del psicoan\u00e1lisis, rebajado de disciplina formal a pura charlataner\u00eda, igualmente formal. Los que empez\u00e1bamos a intuir que el influyente Sigmund (<em>el gran\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/dle.rae.es\/macaneador?m=30_2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>macaneador<\/em><\/a>) era un intelectual mediocre y pagado de s\u00ed mismo, celebr\u00e1bamos las palabras inmisericordes del maestro. Los discrepantes se encontraron en la encrucijada de seguir confiando en la taumaturgia del <em>insigne <\/em>austriaco o creer al exiliado argentino. Curiosa tesitura. Pero visto en perspectiva, los m\u00e9ritos de uno y otro no admit\u00edan comparaci\u00f3n: Mario Bunge era\u00a0f\u00edsico de part\u00edculas, matem\u00e1tico, epistem\u00f3logo, profesor de l\u00f3gica y autor de numerosos libros de filosof\u00eda, entre ellos su\u00a0<em>Treatise on Basic Philosophy,<\/em>\u00a0obra magna.\u00a0Le otorgaron dos decenas de doctorados <em>honoris causa <\/em>en sendas universidades<em>\u00a0<\/em>y en el a\u00f1o del Mundial de f\u00fatbol le concedieron el\u00a0Premio Pr\u00edncipe de Asturias, no recuerdo de qu\u00e9 porque pr\u00e1cticamente pod\u00eda haber sido candidato ganador en todas las modalidades. Lo jubilaron con 90 a\u00f1os en una instituci\u00f3n educativa canadiense de prestigio, pero sigui\u00f3 en activo hasta el \u00faltimo minuto.\u00a0<em>Me quedan muchos problemas por resolver, no tengo tiempo de morirme. C<\/em>umplido el siglo de vida, D. Mario encontr\u00f3 un ratito para morirse cuando ya todos pens\u00e1bamos que la inmortalidad ser\u00eda la \u00faltima gran conquista del maestro, un defensor a ultranza de la siesta cotidiana. El profesor Bunge (o <em>Banch<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Bunye<\/em> o <em>Bungue, <\/em>que a \u00e9l lo mismo le daba)\u00a0es, ante todo, un autor estimulante. Para descubrirlo basta leer algunas aportaciones sencillas que nos permitir\u00e1n familiarizarnos con su estilo y su discurso. Nosotros proponemos aqu\u00ed dos recopilaciones de art\u00edculos:\u00a0<em>Las pseudociencias \u00a1vaya timo! <\/em>y<em> 100 ideas, <\/em>ambas de la editorial Laetoli. <em>Hay dos clases de rebeldes: los que saben algo y los que no saben nada y se rebelan contra todo por ignorancia.<\/em>\u00a0Las reflexiones de este pensador moderno, consagrado\u00a0a desenmascarar la supercher\u00eda, est\u00e1n de plena actualidad. Es posible que sus argumentos certeros alienten la rebeld\u00eda de los m\u00e1s sensatos. Y hasta puede que iluminen la de los m\u00e1s zopencos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo conocimos en el Palacio de la Magdalena. Hermoso agosto en Santander durante el que, contra todo pron\u00f3stico, se hilvanaron varios d\u00edas de sol espl\u00e9ndido. D. Mario dirig\u00eda un seminario sobre filosof\u00eda de las ciencias sociales. En el piso inferior, el doctor\u00a0Castilla del Pino\u00a0hablaba de psicopatolog\u00eda del lenguaje. As\u00ed que hubo que repartirse. 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