{"id":5147,"date":"2025-12-31T14:49:11","date_gmt":"2025-12-31T14:49:11","guid":{"rendered":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/?p=5147"},"modified":"2025-12-31T14:49:11","modified_gmt":"2025-12-31T14:49:11","slug":"la-criatura-de-mary","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2025\/12\/31\/la-criatura-de-mary\/","title":{"rendered":"la criatura de Mary"},"content":{"rendered":"\r\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/frankenstein_biblioluces.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-4197\" src=\"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/frankenstein_biblioluces.jpg?w=1024\" alt=\"\" \/><\/a>\r\n<figcaption class=\"wp-element-caption\">La iconograf\u00eda <em>cl\u00e1sica<\/em> del <em>Monstruo de Frankenstein<\/em> se la debemos al cine y al comic.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n\r\n<p style=\"text-align: right\"><em><strong>Aprenda de m\u00ed, si no por mis advertencias, s\u00ed al menos por mi ejemplo, lo peligroso de adquirir conocimientos; aprenda cu\u00e1nto m\u00e1s feliz es el hombre que considera su ciudad natal el centro del universo, que aquel que aspira a una mayor grandeza de la que le permite su naturaleza.<\/strong><\/em><\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify\">La inquieta curiosidad del eminente doctor suizo <strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/V%C3%ADctor_Frankenstein\">V\u00edctor Frankenstein<\/a><\/strong> le inclin\u00f3 muy pronto por el estudio de la <a href=\"https:\/\/encyclopaedia.herdereditorial.com\/wiki\/Filosof%C3%ADa_de_la_naturaleza\">filosof\u00eda natural<\/a>, un vasto dominio en el que la ciencia impon\u00eda las estrictas reglas de la experimentaci\u00f3n. Las sorprendentes revelaciones de la qu\u00edmica, la f\u00edsica o la biolog\u00eda abundaron en la euforia del genio, que desde su juventud hab\u00eda acariciado la posibilidad de infundir vida en la materia inerte al modo de <a href=\"https:\/\/randomarakawa.wordpress.com\/2013\/02\/09\/elhombrequecreounhomonuclo\/\">Paracelso<\/a> o <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Enrique_Cornelio_Agripa_de_Nettesheim\">Cornelius Agrippa<\/a>&#8230; Aclaramos que el primero de ellos dec\u00eda haber dado vida a un hombrecillo \u201cperfectamente funcional\u201d combinando en justa proporci\u00f3n sangre humana y excremento de caballo, y el segundo presum\u00eda de una receta similar, pero a partir del semen de un ahorcado, mandr\u00e1gora, leche y miel. Sin desfallecer, <strong>Frankenstein<\/strong> persigue con denuedo su colosal objetivo hasta que, finalmente, sus esfuerzos se ven coronados por el \u00e9xito. Dominada la t\u00e9cnica b\u00e1sica, re\u00fane unos cu\u00e1ntos despojos de aqu\u00ed y de all\u00e1 (en aquella \u00e9poca estaba prohibido por la ley diseccionar a un buen cristiano, as\u00ed que para ilustrar clases magistrales de anatom\u00eda era habitual comerciar con cad\u00e1veres de condenados a la horca o <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/negocio-robar-cadaveres_24830\">robar difuntos de los cementerios<\/a>) y compone un ser que el aliento de la vida transforma en humano. Pero a poco del primer suspiro, Frankenstein reniega de su <em>monstruo<\/em> y le abandona a su suerte sin siquiera derecho al desayuno. A partir de ese momento, la resentida criatura se dedicar\u00e1 en \u00abcuerpo y alma\u00bb a proyectar su propio dolor sobre su \u00abpadre\u00bb ingrato, infiri\u00e9ndole el tormento de hacerle perder a casi todos sus seres queridos. Sin \u00e1nimo de destripar la historia, la novela desemboca en un final tr\u00e1gico en el que, parad\u00f3jicamente, el doctor Frankenstein se lleva a la tumba el secreto de la vida.<\/p>\r\n<!-- \/wp:post-content -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph {\"className\":\"has-text-align-justify\",\"style\":{\"typography\":{\"textAlign\":\"justify\"}}} -->\r\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify\">Esta historia sencilla y escasamente \u00abterror\u00edfica\u00bb para los est\u00e1ndares actuales ha sido superada con creces por la fama de su protagonista principal, la criatura an\u00f3nima hecha de retales y condenada a sufrir el desprecio de los que solo son capaces de juzgar por las apariencias. El Monstruo de Frankenstein es una figura perfectamente reconocible entre las nutridas filas de h\u00e9roes y antih\u00e9roes que habitan nuestro imaginario com\u00fan. Los detalles que lo hacen \u00abfamiliar\u00bb para todo el mundo no aparecen a la novela de <a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/tormento-literario-mary-shelley_15577\"><strong>Mary Shelley<\/strong><\/a> (1797-1851), sino que son fruto de la fantas\u00eda popular y de las sucesivas reinterpretaciones gr\u00e1ficas y cinematogr\u00e1ficas. Especialmente significativas son las producciones en blanco y negro de los a\u00f1os 30 y 40 del siglo pasado (Frankenstein de <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=7-0gU0c7DQw\">James Whale, 1931<\/a>). La caracterizaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/loc\/celebrities\/2021\/02\/10\/602268a6fc6c837b168b4576.html\">Boris Karloff<\/a> con mirada cadav\u00e9rica, miembros cosidos y tornillos en el cuello ha hecho m\u00e1s por la inmortalidad de la obra que los sesudos prologuistas de las diferentes ediciones, empe\u00f1ados en descubrir el \u00edntimo mensaje que la autora imprimi\u00f3 en el relato. Pero si dejamos de lado la figura ic\u00f3nica y los precios estratosf\u00e9ricos que han alcanzado los <a href=\"https:\/\/cnnespanol.cnn.com\/2021\/09\/20\/copia-primera-edicion-frankenstein-subasta-trax\">vol\u00famenes de la primera edici\u00f3n<\/a> de 1818, el cuento de <strong>Mary Shelley<\/strong> es simple, con una estructura tortuosa y un texto que abunda en lugares comunes. En la trama, un tanto inconsistente, la mujer ocupa un lugar secundario y las aproximaciones literarias que suponen una pirueta narrativa terminan abruptamente, sin ilustrar ni aclarar nada. Los que vayan buscando cabezas cuadradas y costurones dram\u00e1ticos se tendr\u00e1n que apa\u00f1ar con una \u00fanica y somera descripci\u00f3n de la criatura, con la que el lector tiene que dar verosimilitud a la \u201c<em>diab\u00f3lica fealdad que hac\u00eda imposible el mirarlo<\/em>\u201d:\u00a0 \u00abSu piel amarillenta apenas si ocultaba el entramado de m\u00fasculos y arterias; ten\u00eda el pelo negro, largo y lustroso, los dientes blanqu\u00edsimos; pero todo ello no hac\u00eda m\u00e1s que resaltar el horrible contraste con sus ojos acuosos, que parec\u00edan casi del mismo color que las p\u00e1lidas \u00f3rbitas en las que se hund\u00edan, el rostro arrugado, y los finos y negruzcos labios\u00bb. Y es que, en rigor, tampoco se le pod\u00eda pedir m\u00e1s a una muchacha de dieciocho a\u00f1os en los albores de su carrera como escritora y sumida en una crisis vital que en ocasiones era dif\u00edcil de sobrellevar, incluso para una joven precoz, culta e inteligente como Mary.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\"><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\"><!-- wp:paragraph {\"className\":\"has-text-align-justify\",\"style\":{\"typography\":{\"textAlign\":\"justify\"}}} --><\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify\">El libro \u201c<strong>Frankenstein o el moderno Prometeo<\/strong>\u201d no pasar\u00e1 a la historia como una obra maestra ni como un impecable ejercicio de ciencia-ficci\u00f3n. Tampoco asustar\u00e1 a los ni\u00f1os congregados alrededor de la catal\u00edtica durante las fr\u00edas noches de invierno ni llamar\u00e1 la atenci\u00f3n de lectores en busca de emociones fuertes, pero nos dar\u00e1 un buen motivo para repasar el atormentado c\u00f3digo est\u00e9tico de los autores rom\u00e1nticos y su apuesta decidida por regenerar el ambiente de r\u00edgido e hip\u00f3crita moralismo que ahogaba (y sigue ahogando) la creatividad.<\/p>\r\n<!-- \/wp:paragraph -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aprenda de m\u00ed, si no por mis advertencias, s\u00ed al menos por mi ejemplo, lo peligroso de adquirir conocimientos; aprenda cu\u00e1nto m\u00e1s feliz es el hombre que considera su ciudad natal el centro del universo, que aquel que aspira a una mayor grandeza de la que le permite su naturaleza. 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