{"id":5201,"date":"2026-06-07T17:56:32","date_gmt":"2026-06-07T17:56:32","guid":{"rendered":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/?p=5201"},"modified":"2026-06-08T07:39:41","modified_gmt":"2026-06-08T07:39:41","slug":"azorin-rehabilitado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/biblioluces\/2026\/06\/07\/azorin-rehabilitado\/","title":{"rendered":"Azor\u00edn, rehabilitado"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/azorin_biblioluces_b.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-4294 aligncenter\" style=\"width: 552px;height: auto\" src=\"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/azorin_biblioluces_b.jpg?w=1024\" alt=\"\" \/><\/a><\/figure>\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\">El proceso es el siguiente:<\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\"><strong>La extracci\u00f3n.<\/strong> De un contenedor abandonado, encajado en una esquina entre dos fardos rebosantes de folios amarillentos, extraemos un libro que nos llama la atenci\u00f3n. Es uno m\u00e1s de entre los ejemplares expurgados de la biblioteca escolar; se trata de la colecci\u00f3n \u201cCuentos\u201d, escrito por <strong>Jos\u00e9 Mart\u00ednez Ruiz<\/strong>,\u00a0<em><strong>Azor\u00edn <\/strong><\/em>(1873-1967)<em>,<\/em>\u00a0y publicado por\u00a0<em>Afrodisio Aguado<\/em>\u00a0en 1956, con pr\u00f3logo del autor. En la cima de una monta\u00f1a de ejemplares necesitados de auxilio (un Ivanhoe ilustrado, novelas de Julio Verne, teatro de\u00a0<strong>Valle Incl\u00e1n<\/strong>, restos desvencijados de\u00a0<em>Austral<\/em>, antolog\u00edas, un libro de chistes de <em>Chipi y Chopi<\/em>\u2026) las tapas ligeramente desva\u00eddas se imponen a la vista: impresas sobre la cubierta, letras doradas al lat\u00f3n llaman la atenci\u00f3n del observador. Basta una leve caricia, un repaso con las yemas de los dedos, para que el brillo original se imponga sobre el fondo verde de r\u00edgido cart\u00f3n.\u00a0 Los libros todos de aquella balsa abandonada a la marea del olvido tienden sus cubiertas suplicantes hacia nosotros, solicitando a modo de ruego una oportunidad que les salve del eventual encuentro con las cuchillas de triturar papel. Sin embargo, no estamos preparados y hemos venido sin margen para escrutar tal cantidad de obras, condenadas incluso antes de salir botadas de los anaqueles por la pujanza de ejemplares \u201cm\u00e1s modernos\u201d, literatura infantil y juvenil de consumo inmediato y de dudosa calidad literaria. Los discursos de <strong>Wilfredo de Ivanhoe<\/strong>\u00a0o del mism\u00edsimo\u00a0<strong>Jacques Paganel<\/strong>\u00a0no cometieron m\u00e1s delito que el de exponerse p\u00fablicamente durante d\u00e9cadas, sin m\u00e1s aderezos que un t\u00edtulo, un autor y una ligera capa de polvo, se\u00f1as de identidad suficientes para el joven lector prevenido por su maestro.\u00a0 Ahora yacen en la caja de cualquier manera, privados del orden m\u00e1s elemental, que es el alfab\u00e9tico, apretados y sometidos a las dentelladas de xil\u00f3fagos hambrientos cuando no a la humedad que asciende desde el piso como un miasma maligno. Encaramado en la cima de la desgracia, el libro de\u00a0<strong>Azor\u00edn<\/strong> se desliza por una pendiente de tapas satinadas y da con la tripa en el suelo. El gesto de restituirlo a su lugar se transforma en otro similar, m\u00e1s meditado, que termina en el amplio bolsillo del anorak.<\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\"><strong>La lectura.<\/strong> Al libro expurgado se le debe conceder el beneficio de una lectura pausada. Esta es una recopilaci\u00f3n peque\u00f1a de entre los \u201cm\u00e1s de cuatrocientos cuentos\u201d que D. Jos\u00e9 presume de haber escrito. En el pr\u00f3logo, que apareci\u00f3 como art\u00edculo en el diario\u00a0<strong>ABC<\/strong>\u00a0doce a\u00f1os antes,\u00a0<strong>Azor\u00edn<\/strong>\u00a0establece una particular equiparaci\u00f3n literaria:\u00a0\u00abEl cuento es a la prosa lo que el soneto al verso\u00bb, e igualmente impone al g\u00e9nero reglas tales como la de los tres per\u00edodos: \u00abPr\u00f3logo, desenvolvimiento y ep\u00edlogo. No se puede llevar al lector durante cierto trecho para enfrentarle luego con una vulgaridad\u00bb. Sin embargo, los cuentos de \u201cCuentos\u201d no se sujetan al canon que proclama el autor. Tampoco importa demasiado: la narrativa virtuosa se alimenta de un l\u00e9xico deslumbrante; el encanto del espa\u00f1ol azoriniano se muestra en todo su esplendor; la prosa de D. Jos\u00e9 se desliza como la mantequilla sobre una rebanada de pan caliente; el lector solo tiene que espolvorear una pizca de az\u00facar para disponer a su favor las papilas gustativas.<\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\"><strong>El acondicionamiento.<\/strong> Proc\u00e9dase ahora a retirar con cuidado las sucesivas capas de tejuelos, adhesivos y c\u00f3digos de barras. Los sellos estampados en azul son imposibles de remover, as\u00ed que se quedan para dar testimonio de propiedad de cuando el libro en cuesti\u00f3n era un objeto valioso por el que hab\u00eda que velar.<\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\"><strong>Personalizaci\u00f3n.<\/strong> El tributo ideal del lector agradecido. O la suma de tributos de cuantos lectores han tenido el libro entre sus manos o han posado siquiera la mirada sobre cualquiera de sus p\u00e1ginas: una nota al margen, un leve subrayado, una esquina doblada, una hojita de arce japon\u00e9s\u2026 Si adem\u00e1s se trata de un libro\u00a0<em>repudiado<\/em>, rescatado\u00a0<em>in extremis<\/em>\u00a0de la podredumbre, resulta obligado marcar el hito de este nuevo\u00a0<em>alumbramiento<\/em> que le devuelva la dignidad perdida. Las hojas de respeto son blancas invitaciones para que el benefactor imprima su huella; en este caso, una frase extra\u00edda del cuento \u201cLas tres caretas\u201d inspira un retrato de Azor\u00edn con bol\u00edgrafo <a href=\"https:\/\/www.museoandaluzdelaeducacion.es\/el-boligrafo-bic-de-cuatro-colores\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Bic<\/em><\/a>, al estilo de <a href=\"https:\/\/historia-hispanica.rah.es\/biografias\/16879-isidro-fernandez-fuertes\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Gamonal<\/strong><\/a> en <em><a href=\"https:\/\/ddd.uab.cat\/pub\/esfera\/esfera_a1914m4n17.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La Esfera<\/a><\/em>: \u00ab<em>Suponemos que en el estante habr\u00e1 otras caretas; pero \u00e9stas que est\u00e1n colgadas en la pared son las \u00fanicas que se ven. Cont\u00e9mplelas el lector; aqu\u00ed tiene la imagen, \u00a1es fidel\u00edsima!, el dibujante las ha copiado a las mil maravillas<\/em>\u00bb. Una firma imprecisa y alguna pista que invite a una falsa dataci\u00f3n aportan duda y misterio al origen de tal contribuci\u00f3n.<\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\"><strong>Falsas credenciales y reintegraci\u00f3n.<\/strong> Ahora es necesario actuar con cautela. Por parad\u00f3jico que parezca, es m\u00e1s f\u00e1cil afanar un libro que reintegrar uno expurgado. En el primer caso, es probable que la ausencia detectada, sobre todo si se trata de una obra poco solicitada por los usuarios, se justifique en principio a causa de un pr\u00e9stamo muy prolongado o, incluso, de una sucesi\u00f3n de pr\u00e9stamos encadenados, por lo que es natural que el hurto pase desapercibido durante bastante tiempo. Pero el desva\u00eddo lomo de un volumen expurgado se hace notar entre otros coloridos y lustrosos, por lo que no se recomienda que ocupe el lugar que le corresponde por g\u00e9nero o por autor. Mejor colocarle un falso tejuelo (puede valer el que se le retir\u00f3 en su momento, si no\u00a0<em>canta<\/em>\u00a0mucho) y disponerle en alg\u00fan anaquel donde todav\u00eda resistan algunos de su especie, bien sea porque el tema no llama la atenci\u00f3n, bien porque est\u00e1 a una altura que exige estirar el cuello o agacharse en exceso, gestos forzados que siempre dificultan la concentraci\u00f3n de los inquisidores.<\/p>\r\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\" style=\"text-align: justify\">Nos reservamos ofrecer indicaciones que pudieran facilitar la localizaci\u00f3n de nuestro\u00a0<strong>Azor\u00edn<\/strong>\u00a0(por otro lado, el \u00fanico\u00a0<strong>Azor\u00edn<\/strong> de la biblioteca) pero desde su nueva ubicaci\u00f3n (no dir\u00e9 si atalaya o semis\u00f3tano\u2026) vuelve a ser testigo de la agitada vida escolar, tan discreto \u00e9l que podr\u00edan pasar a\u00f1os antes de que alguien repare en su presencia y le reponga con todos los honores en los inventarios electr\u00f3nicos\u2026 o le relegue una vez m\u00e1s, cuando ya ni siquiera exista una asignatura de literatura espa\u00f1ola, al mont\u00f3n de los maestros prescindibles.<\/p>\r\n\r\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/azorin_biblioluces_c.jpeg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-4297\" src=\"https:\/\/biblioluces.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/azorin_biblioluces_c.jpeg?w=1024\" alt=\"\" \/><\/a><\/figure>\r\n\r\n\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El proceso es el siguiente: La extracci\u00f3n. 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