El aprendizaje de la norma es un proceso. El papel de la educadora o el educador es sostener ese proceso. Para eso es preciso:
- Observar.
- Intervenir sólo si es necesario, dando la confianza y la oportunidad de las criaturas de poder resolver por sí mismas.
- La intervención será gradual: de lejos con la mirada y el gesto, con la palabra y, en último lugar, físicamente interponiendo nuestra mano o nuestro cuerpo.
- Cuando intervenimos con la palabra describimos la acción “veo que te gusta el peluche que tiene Ana”, no juzgamos ni moralizamos.
- Damos alternativas, “puedes coger otro que hay en la estantería”.
- Con nuestras palabras vamos sosteniendo al niño, “qué fuerte lo has agarrado”, “veo que te gusta el cubo, voy a por más”.
“No apresuremos el desarrollo social del niño, no apresuremos su capacidad de adaptación al mundo y a las personas, siempre debemos pensar cuánto siente el mundo y cuánto peso es capaz de sostener”.
Emmi Pikler

