La teoría de la mentalización (Peter Fonagy) relacionada a la teoría del apego, es fundamental en esta pedagogía. El comprender que existe otra persona, otra mente, con otros pensamientos y necesidades. De ahí parten los mecanismos del adulto de describir el comportamiento del otro de un modo objetivo.
“Él no tiene ganas de jugar más, no le gusta lo que le estás haciendo”, el adulto debe de dar información neutra, tomar la capacidad del niño y confiar en ella”.
Esther Mozés
La mentalización es una condición anterior a la empatía, el primer paso es saber que la persona tiene otra mente, el ajustarse que exige la empatía es posterior. En Pikler primero se informa, no se pide esperar o respetar, te explico, te informo de que “él lo tenía en la mano”. El lenguaje utilizado es muy importante, es necesario analizarlo y valorar si transmitimos la información pretendida. Un ejemplo es cuando le indicamos a un niño “no puedes lanzar los materiales”, él sí puede lanzarlos pues tiene capacidad para ello, lo que “no debe es hacerlo”.
Desde la teoría de la mente se señala que hay unos precursores del desarrollo de la mentalización que ya están presentes en la primera infancia: la atención conjunta, gestos y respuestas no verbales, el juego simbólico… El vínculo de apego con el adulto favorece el desarrollo de esta capacidad que apoyará la socialización de las criaturas.
El psicólogo Michael Tomasello realizó experimentos en los que muestra como niños y niñas de catorce meses ya revelan conductas altruistas. En el vídeo que se enlaza a continuación podemos observar estas conductas en edades tempranas.
https://www.youtube.com/watch popup?v=Z-eU5xZW7cU
