Principalmente hemos de procurar que los padres no se sientan culpables.
Explicarles que la tarea del adulto es sostener este proceso, ayudar a las criaturas a desarrollar esa capacidad.
Nuestro sostén a las familias podemos hacerla de un modo indirecto, cuando nos ven en el aula cómo actuamos ante las situaciones cotidianas. O de un modo directo, cuando hablamos con la familia explicando qué ha sucedido, cómo hemos actuado y buscando soluciones conjuntamente.
Transmitirles que lo importante es la actitud del adulto, “si nos ven hacerlo a nosotros, aprenderán a hacerlo también”, servir de modelo. Así, como que las cosas sucedan de la misma manera, ayudan a las criaturas anticipar la situación y, con tiempo, conseguirá integrar la norma.

