
«Hilos de colores para tejer las emociones, hilos largos casi infinitos para salir del laberinto, hilos para tejer durante el día y destejer cuando llega la noche, hilos de cálida lana, de suave seda, hilos, hilos y más hilos …
Y siguiendo el hilo de la historia nos encontramos ahora tejiendo nuevas ideas y proyectos inspirados en el viaje a Reggio Emilia, sus escuelas y el Centro Remida.
Una mente inquieta y luchadora se pregunta: “¿Que me ha aportado esta experiencia? Desde nuestro regreso de Italia no paro de darle vueltas a la idea de animar, promover, difundir…. para poder seguir avanzando. Ha sido una experiencia muy removedora (que remueve por dentro lo que estaba quieto) no tanto en el sentido de la aportación en cuanto a los temas tratados, ya que considero su enfoque más ajustado hacia otras edades más avanzadas, pero sí en el sentido de darme cuenta de que somos muchas, de que si todas remáramos hacia la misma dirección… podríamos ser referente en Gijón, qué digo Gijón….en Asturias.
Nos han llevado a ver el centro de reciclaje Remida y me pareció muy interesante, incluso llegando a fantasear con que si nos lo proponemos podríamos crear algo así aquí. Por supuesto se necesitaría el apoyo del Ayuntamiento, pero creo que sería un proyecto muy interesante que daría continuidad y sentido a los materiales con los que ya hace años empezamos a trabajar en las escuelas.
Necesitamos empezar a creer en nosotras mismas. Si queremos y nos implicamos podemos llegar a esa escuela pública 0-3 de calidad y calidez de la que tanto hablamos y de la misma manera huir de campañas de marketing de servicios como las de «yo a currar y tú a la guardería». No guardamos niños, los cuidamos mientras sus padres van al trabajo. Ponemos nuestro granito de arena para que ese cuidado les proporcione bienestar físico y emocional, tengan la posibilidad de crecer en un mundo que se muestre amable, respetuoso e interesante y que sus angustias siempre sean menores que el placer de vivir.
Algo de lo que hablaron allí y que me gustó mucho fue el dejar de ver las escuelas como un servicio. Sí, damos un servicio, pero las familias no son meramente usuarios a los que hay que tener contentos. Las familias pueden y deben implicarse y cooperar y para ello es necesario que conozcan y participen del proyecto de escuela que queremos. Una escuela respetuosa con los niños y que ponga sus necesidades por encima de cualquier otra cosa.
Ya solo me queda agradecer el esfuerzo y el trabajo a las personas que hacen posibles estas formaciones porque si no fuera por ellas todo este cambio en nuestra manera de hacer no sería posible. Así que: Muchiiiisimas gracias: Eva, Encar y Melissa.”
Gracias al profesor Loris Malaguzzi y su legado por ser inspiración de una escuela multicolor que poco a poco, día a día, vamos juntos tejiendo.»
Bárbara, Encar y Verónica (EEI Tremañes)
