
«A finales de Abril he tenido la suerte de volver a la escuela infantil Emmi Pikler en Budapest, en esta ocasión para la formación Job Shadowing. Durante tres días tuvimos la oportunidad de
realizar observaciones en aula.
Al llegar a la casa nos recibe Zsuzsa Libertiny. En 2002, era la responsable del grupo de familias y actualmente es la pedagoga del Grupo 1. Nos explica a rasgos generales el funcionamiento de las escuelas en Hungría y más concretamente de la escuela en la que nos encontramos. También hablamos sobre qué se espera de nosotras como observadoras y nuestros límites y posibilidades. Las estancias en aula no pueden ser superiores a la hora y media para mantener la atención. A los niños y las niñas siempre se les observa con interés. También se les anticipa tu
visita. Colocan un taburete en el aula o en el patio en el que tomas asiento para observar sin interrumpir el proceder del día, ni interactuar con los infantes. Una clave que lo resumiría muy bien fue la frase que nos dio Zsuzsa: “ser una mosca en la pared”.
Nos entregan una lista con los nombres de los niños y niñas de la clase, con sus fechas de nacimiento y la fecha de incorporación a la escuela, lo que resulta muy útil para hacerse una pequeña aproximación del momento evolutivo en que se encuentran y también el tiempo de adaptación. Nos dieron la oportunidad de hacer rotaciones en los tres grupos con la condición de que solo fuese uno por día y de visitar el espacio de padres. También nos dejan tiempo para explorar la “casita”, un lugar de juego en grupos de 2 semanal donde ofrecen materiales y una experiencia diferente a la del aula junto a la pedagoga Borbála Szentpétery.
Después de cada periodo de observación se realiza una reunión con Zsuzsa o Eszter Mozes para comentar lo vivido, resolver dudas, poner en común lo observado… También tuvimos la suerte durante la última sesión de contar con la presencia de Lívia Matkovicz (educadora del Grupo 1) y Krizstina Rózsa (educadora del Grupo 2), así como una pequeña intervención de Judit Kelemen (educadora principal del Grupo 3) para hablar y aclarar dudas de momentos concretos que observamos con ellas en el aula.
Durante todo el proceso te sientes guiada y acompañada, te ayuda a dar forma a lo que vives durante y después de las observaciones y resulta una experiencia muy enriquecedora de intercambio. Realizar esta observación no es tarea fácil, te recomiendan hacerte las tres preguntas:
– ¿Qué estás viendo? Sin prejuzgar, de forma clara y lo más objetiva posible. Trabajas en tu atención.
– ¿Qué piensas? En base a lo que observas.
– ¿Qué haces? Reflexionas sobre tu propia acción, sobre qué haces en función de la información que recibes.
Dentro de esas paredes puedes observar la lógica firme de los principios piklerianos: el respeto y la confianza, el movimiento libre, el juego autónomo y los cuidados respetuosos.
Como en todo momento el infante es el centro, cómo mantienen su mirada atenta en los niños y las niñas y como dan forma a sus vivencias a través de la palabra, el gesto y la mano. Los espacios están diseñados para dar respuesta a estas necesidades, con lugares delimitados para ofrecer cuidados de calidad como la sala donde se encuentran cambiadores y aseos o la zona de comedor que aún dentro del aula, permaneces separada del espacio de juego mediante vallas. No se separa el juego del movimiento. Por ellos cuentan con mobiliario para el movimiento y también con camas/cunas para el descanso. Los diferentes juguetes y materiales se ofrecen en cestas, baldes… y están disponibles para usarse de forma autónoma, mezclarse entre ellos y ser trasladados por todo el espacio.
Las educadoras permanecen activas, tanto en la atención a las criaturas como en su propio trabajo. Sientes que estás viendo una coreografía, no solo durante los momentos de cuidados, si no en la preparación de cada detalle de la jornada, donde cada una sabe su papel de forma precisa y confía plenamente en que así será la ejecución de sus compañeras.
Por todo esto y mucho más, ha sido el broche de oro a una experiencia preciosa que comenzó con la formación de juego el verano pasado pero que no finaliza aquí; estoy deseando continuar preparándome tanto formativamente como cada día con pequeños cambios en mi grupo y la escuela en que trabajo. No puedo estar más agradecida a todas las personas que han hecho posible que pudiera participar en este proyecto.»
Nadia Escandón
