Job Shadowing  «La observación en la escuela infantil Emmi Pikler y los grupos de niños y padres JátékTér»

«Nos adentramos en el instituto Loczy nuevamente, sabiendo que era nuestra tercera y ultima visita, con una mezcla de añoranza, emoción y nervios, ya que esta vez nuestra experiencia se basaba en la observación en el interior de las aulas.

A lo largo de los tres días nos acompañaron y guiaron Zsuzsa Libertiny (pedagoga) y Eszter Mozés (psicóloga). Con ellas tuvimos la suerte de poner nuestras observaciones y dudas en común, y resolver muchas de ellas.

Sus aulas se componen de 12 niño/as de diferentes edades a partir de los 18 meses hasta pasados los tres años, con tres educadoras y una pedagoga por aula. No suele haber bebés porque las madres reciben una subvención del estado por maternidad durante 3 años, pero sí se suelen incorporar niños de 1 a 3 años en las escuelas 0/3 porque esta mal visto socialmente no hacerlo.

El poder observar dentro de las tres aulas ha sido una experiencia única, que nos ha permitido ver reflejado en la práctica los conocimientos que adquirimos en las formaciones anteriores: los momentos de cuidados individualizados, el tono en el que se dirigen a los niños, los diferentes tipos de juego, los momentos de comedor…. Vivir unas aulas con niños que les dan vida y, a su vez, unas aulas calmadas, tranquilas, sin prisas…

Mi experiencia ha sido muy gratificante porque pude observar realidad en las aulas: unas educadoras cansadas por sobrecarga al faltar una tercera persona en el aula durante semanas, niños neurodivergentes, alguno con problemas físicos, y cómo mantener esa mirada pikleriana en todo momento. Me llamó la atención que en la zona de juego del aula prácticamente nunca está el grupo entero, ya que es más bien una zona de paso entre el patio y momentos de cuidados, y las educadoras casi nunca están en esa zona, salvo para alguna resolución de conflictos cuando no son capaces de resolverlo con la palabra.

En esa realidad que viví también pude ver discrepancias con lo aprendido en las formaciones. En las tres aulas, desde mi punto de vista, había muchísimo material de juego que impedía el paso por las zonas de juego, y no se recolocaban en ningún momento de la mañana, únicamente cuando los niños estaban durmiendo para poder limpiar la sala. También me llamó mucho la atención que en las 3 aulas había muchos libros accesibles para los niños, de dibujos y no de fotos, siendo utilizados bien para leer en una zona de descanso bien como un juguete más.

Me encantó poder ver las despedidas con las familias, el cómo en un espacio separado del aula una educadora sale y está todo el tiempo que se necesite charlando, sin prisas, contándole a que jugó su hijo, qué hizo…. En un entorno familiar y tranquilo, en el que los adultos se sientan, se miran a los ojos, y en el que hacen participe al niño de la conversación. Tras la incorporación de la educadora al aula, es la familia quien viste al niño, que en muchas ocasiones salía en leotardos y body tras despertarse y merendar.

Pude asistir, además, a una sesión de “Escuela de Padres”, es un espacio de juego donde un niño que no está escolarizado asiste con su padre o madre una vez por semana a un mínimo de 6 sesiones, aunque a veces están varios años asistiendo. Estas familias están acompañadas de dos pedagogas, que son las que observan y analizan el juego de los niños. La sala se presenta llena de propuestas de juego, y las familias están sentadas en las paredes del aula separadas unas de otras. Los niños van a su encuentro cuando lo necesitan, el familiar se levanta de su zona asignada si el niño necesita ser consolado. Las pedagogas observan y charlan con las familias de una en una en un tono bajo que nunca interrumpe la actividad.

En esta visita a Lóczy descubrí la casita, una cabaña de madera que se encuentra en el patio, y que contiene propuestas de juego diferentes a las presentadas en el aula por considerarse material más delicado. A la casita asisten solo dos niños ya adaptados, con la compañía de una pedagoga. Se les ofrece juegos de puzles, temperas, pinturas, arena, juguetes de piezas pequeñas, y también hay un par de zonas de rincones como cocinita y banco de herramientas.

Este ha sido un año muy intenso para mí, ya que he participado en 4 movilidades de este proyecto ERASMUS+, en las que he llenado mi mochila de conocimientos y experiencias que ahora toca reposar y analizar. Tengo que darle gracias a la EEI la Serena, de la que formo parte desde hace 5 años, porque es la que me ha enseñado a ver a los niños de manera individual, y cómo es posible adaptar nuestra rutina a sus necesidades y ritmos individuales.

“Lo esencial es que el niño descubra por sí mismo el máximo de cosas posibles. Si le ayudamos a solucionar todas sus tareas, le quitamos justamente aquello que es lo más importante para su desarrollo mental. El niño que logra algo  por medio de experimentos adquiere conocimientos completamente distintos a los de un niño a quien se le ofrece previamente la solución.“

Emmi Pikler»

Eva Castro

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