Los cuidados fuera del momento de cuidados

¿Cómo limpiar los mocos desde el respeto?

No por ser un acto breve y repetido a lo largo de la jornada es menos importante, y debemos prestarle gran atención porque es un momento en el que tocamos el cuerpo de la criatura.

  • Debemos actuar siempre con unas manos suaves, atentas y respetuosas.
  • Ponernos a la altura del infante, buscando su mirada.
  • Anticipar la situación, diciéndole que le vamos a limpiar.

Podemos ponerle una mano en la espalda, nunca en la cabeza, mientras con la otra mano sostenemos el pañuelo, esperando su respuesta y consentimiento, ya sea con su mirada, acercándonos la cara…  Teniendo especial cuidado con que el pañuelo no le tape toda la cara, ni los ojos.

¿Cómo han de ser las manos de las educadoras y los educadores?

Las manos del la educadora y el educador deben ser unas manos respetuosas, amables, que den seguridad, que arropen y a su vez que sostengan a la criatura.

Deben ser unas manos que transmitan una experiencia placentera y agradable en todo momento, con movimientos suaves, lentos, delicados y sutiles.

Las manos deben dar respuesta a los movimientos e intereses de la criatura, sin perder de vista la ejecución de la tarea.

Deben dar tiempo y esperar la respuesta y colaboración del infante. Siendo las manos las que manipulan la ropa y accesorios, y no el cuerpo del bebé.

Las manos del adulto serán las primeras experiencias del bebé con el mundo y si estas manos son amables, la criatura se sentirá respetada, importante y tenida en cuenta por parte del adulto.

Deben ser unas manos abiertas, con gestos inacabados, para que las criaturas los acaben, o no.

Con gestos claros que transmiten la disposición y ayuda del adulto hacia el niño y la niña. Y a su vez, al ser gestos claros, también son entendibles para el infante y puede saber que esperamos de él.

Mecanismos de socialización en la Pedagogía Pikleriana

La teoría de la mentalización (Peter Fonagy) relacionada a la teoría del apego, es fundamental en esta pedagogía. El comprender que existe otra persona, otra mente, con otros pensamientos y necesidades. De ahí parten los mecanismos del adulto de describir el comportamiento del otro de un modo objetivo.

“Él no tiene ganas de jugar más, no le gusta lo que le estás haciendo”, el adulto debe de dar información neutra, tomar la capacidad del niño y confiar en ella”.

Esther Mozés

La mentalización es una condición anterior a la empatía, el primer paso es saber que la persona tiene otra mente, el ajustarse que exige la empatía es posterior. En Pikler primero se informa, no se pide esperar o respetar, te explico, te informo de que “él lo tenía en la mano”.  El lenguaje utilizado es muy importante, es necesario analizarlo y valorar si transmitimos la información pretendida. Un ejemplo es cuando le indicamos a un niño “no puedes lanzar los materiales”, él sí puede lanzarlos pues tiene capacidad para ello, lo que “no debe es hacerlo”.

Desde la teoría de la mente se señala que hay unos precursores del desarrollo de la mentalización que ya están presentes en la primera infancia: la atención conjunta, gestos y respuestas no verbales, el juego simbólico… El vínculo de apego con el adulto favorece el desarrollo de esta capacidad que apoyará la socialización de las criaturas.

El psicólogo Michael Tomasello realizó experimentos en los que muestra como niños y niñas de catorce meses ya revelan conductas altruistas. En el vídeo que se enlaza a continuación podemos observar estas conductas en edades tempranas.

https://www.youtube.com/watch popup?v=Z-eU5xZW7cU

 

Costumbres de casa/costumbres de la escuela

El niño tiene unas costumbres de casa que intenta preservar en el entorno escuela, lo que ocurre es que las costumbres de casa que se integran en la escuela se hacen de un modo transformado, son costumbres que muestran la individualidad de cada niño.

De ahí la importancia de un orden del día en el que las necesidades individuales estén cubiertas y éste debe de ser:

  • Flexible, dar cabida al ritmo y necesidades individuales de todos los niños y las niñas.
  • Minimizar los tiempos de espera.
  • Fluido.
  • Reducir los momentos en los que están todos los niños y las niñas juntos, favoreciendo los agrupamientos reducidos.
  • Establecer momentos de atención individual y plena.

Existe un dicho húngaro que dice que “la palmera crece bajo peso”, traduciéndolo a este tema, debo de hacer que el niño aprenda a esperar como un entrenamiento, pero este esperar debe realizarse poquito a poco, no en grandes tiempos.

Silvia Pap

¿Podemos sostener a la familia en el acompañamiento del desarrollo social?

Principalmente hemos de procurar que los padres no se sientan culpables.

Explicarles que la tarea del adulto es sostener este proceso, ayudar a las criaturas a desarrollar esa capacidad.

Nuestro sostén a las familias podemos hacerla de un modo indirecto, cuando nos ven en el aula cómo actuamos ante las situaciones cotidianas. O de un modo directo, cuando hablamos con la familia explicando qué ha sucedido, cómo hemos actuado y buscando soluciones conjuntamente.

Transmitirles que lo importante es la actitud del adulto, “si nos ven hacerlo a nosotros, aprenderán a hacerlo también”, servir de modelo. Así, como que las cosas sucedan de la misma manera, ayudan a las criaturas anticipar la situación y, con tiempo, conseguirá integrar la norma.

 

¿Cómo se introduce al niño o la niña en el mundo de los adultos?

Podemos hacerlo de un modo indirecto, preparando el entorno para que sea seguro, limitando las normas en este espacio y favoreciendo el movimiento. Con una actitud de paciencia, prudencia y gradualmente.

Hemos de tratar de mantener un espacio propio de la criatura, al que pueda ir cuando está intranquilo y donde pueda moverse y estar activo. Su cuna puede ser un espacio adecuado. No se trata de un lugar de castigo, o aislamiento, y esto se diferencia en el modo que el adulto acompaña al niño o niña a este espacio y está o le deja en él.

 “Cuánta libertad ofrecen estas barreras”

Teresa Godall

 

¿Cuál es el papel de la educadora o el educador en la interiorización de la norma por las criaturas?

El aprendizaje de la norma es un proceso. El papel de la educadora o el educador es sostener ese proceso. Para eso es preciso:

  • Observar.
  • Intervenir sólo si es necesario, dando la confianza y la oportunidad de las criaturas de poder resolver por sí mismas.
  • La intervención será gradual: de lejos con la mirada y el gesto, con la palabra y, en último lugar, físicamente interponiendo nuestra mano o nuestro cuerpo.
  • Cuando intervenimos con la palabra describimos la acción “veo que te gusta el peluche que tiene Ana”, no juzgamos ni moralizamos.
  • Damos alternativas, “puedes coger otro que hay en la estantería”.
  • Con nuestras palabras vamos sosteniendo al niño, “qué fuerte lo has agarrado”, “veo que te gusta el cubo, voy a por más”.

“No apresuremos el desarrollo social del niño, no apresuremos su capacidad de adaptación al mundo y a las personas, siempre debemos pensar cuánto siente el mundo y cuánto peso es capaz de sostener”. 

Emmi Pikler

 

El acompañamiento de la socialización

En esta formación hay unos temas básicos que consideramos interesantes compartir en relación a la prevención y gestión de las situaciones de conflicto, así como en la relación con las familias.