El Mundo de las Palabras

Blog de Lengua y Literaturas del alumnado del Colegio Nuestra Señora de Covadonga



 

Dicen por ahí que está usted a punto de abrir una librería. Eso significa que no le importa enfrentarse a cosas inverosímiles. (…) – ¿Por qué cree que abrir una librería es inverosímil? -le gritó al viento-. ¿La gente de Hardoborough no quiere comprar libros? – Han perdido el deseo por las cosas raras -dijo Raven mientras seguía limando-. Se venden más arenques ahumados, por ejemplo que truchas están medio ahumadas y tienen un sabor más delicado. Y no me diga usted que los libros no constituyen una rareza en si mismos.

 La Librería , Penélope Fitzgerald

CONCURSO EN BUSCA DEL CUENTO PERDIDO

El Centro de Arte Rupestre acogerá la VII edición del concurso escolar “En busca del cuento perdido”, una actividad que comienza en el aula y finaliza en el Centro de Arte Rupestre. Los participantes deberán aportar una propuesta de cuento en base a unas premisas previas y los autores de los relatos seleccionados podrán ver su cuento interpretado en el Centro de Arte Rupestre el 19 febrero de 2021.

El plazo de envío de obras finalizará el 18 de diciembre de 2021.

Se pueden consultar las bases a continuación:

La Narración y sus elementos

Tal y como os comenté, vamos a seguir trabajando la narración y sus elementos a lo largo de estos días y en general a lo largo de todo el curso.

A continuación, tenéis dos tipos diferentes de texto, en lo que al narrador se refiere, leedlos con atención, porque también nos servirán para conocer las características de la descripción.

 

El viejo lobo de mar en el «Almirante Benbow»

El Squire1 Trelawney, el doctor Livesey y los demás señores me han encargado de poner por escrito todo lo referente a la «Isla del Tesoro», de punta a cabo, sin dejar otra cosa en el tintero que la posición de la isla, y esto porque aún quedan allí riquezas que no han sido recogidas. Tomo, pues, la pluma en el año de gracia de 17… y retrocedo hasta el tiempo en que mi padre era el dueño de la posada del «Almirante Benbow», y en que el viejo navegante, de moreno y curtido rostro, cruzado por un sablazo, se acomodó como huésped bajo nuestro techo.

Lo recuerdo, como si hubiera sido ayer, tal como llegó, con torpe andadura, a la puerta del albergue, y tras él, siguiéndole en una carretilla, un cofre de marinero. Era un hombrazo alto, recio, pesado, de color de nuez; la coleta embreada le caía sobre los hombros de la casaca azul, cubierta de manchas; tenía las manos agrietadas y llenas de cicatrices, con las uñas negras y rotas; y la cuchillada, que cruzaba una de sus mejillas, había dejado un costurón lívido, de sucia blancura. Paréceme que le estoy viendo mirar en torno de la ensenada, silbando entre dientes, y después tararear aquella antigua canción marinera, que cantaba luego tan a menudo: Quince hombres van en El Cofre del Muerto. Ay, ay, ay, la botella de ron!

con aquella voz recia y temblona que parecía haber sido ejercitada y puesta a tono en las barras del cabrestante.

La isla del tesoro, Robert Louis Stevenson

El viejo y el mar

Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Gulf Stream y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez. En los primeros cuarenta días había tenido consigo a un muchacho. Pero después de cuarenta días sin haber pescado los padres del muchacho le habían dicho que el viejo estaba definitiva y rematadamente salao, lo cual era la peor forma de la mala suerte, y por orden de sus padres el muchacho había salido en otro bote que cogió tres buenos peces la primera semana. Entristecía al muchacho ver al viejo regresar todos los días con su bote vacío, y siempre bajaba a ayudarle a cargar los rollos de sedal o el bichero y el arpón y la vela arrollada al mástil. La vela estaba remendada con sacos de harina y, arrollada, parecía una bandera en permanente derrota. El viejo era flaco y desgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello. Las pardas manchas del benigno cáncer de la piel que el sol produce con sus reflejos en el mar tropical estaban en sus mejillas. Esas pecas corrían por los lados de su cara hasta bastante abajo y sus manos tenían las hondas cicatrices que causa la manipulación de las cuerdas cuando sujetan los grandes peces. Pero ninguna de estas cicatrices era reciente. Eran tan viejas como las erosiones de un árido desierto (….)

En la oscuridad el viejo podía sentir venir la mañana y, mientras remaba, oía el tembloroso rumor de los peces voladores que salían del agua y el siseo que sus rígidas alas hacían surcando el aire en la oscuridad. Sentía una gran atracción por los peces voladores, que eran sus principales amigos en el océano. Sentía compasión por las aves; especialmente por las pequeñas, delicadas y oscuras golondrinas de mar que andaban siempre volando y buscando, y casi nunca encontraban, y pensó: «Las aves llevan una vida más dura que nosotros…”

 

El viejo y el mar, Ernest Hemingway

24 de Octubre . Día de la Bibliotecas

 

De una biblioteca a otra

«A mi alrededor, en las otras mesas de la biblioteca, hay universitarios obsesivos que han venido a estudiar y jubilados que leen tranquilamente el periódico, un chico que mueve la cabeza y los hombros al ritmo de la música que escucha en el iPod mientras sonríe para sí leyendo una novela gráfica, una muchacha asiática sumergida en una biografía de Virginia Woolf, una abuela a la que una empleada le enseña con ilimitada paciencia cómo acceder a su cuenta de correo electrónico en la fila de ordenadores de la sala, una mujer demente que se ha sentado cerca de mí dejando caer sobre la mesa, como si fuera una lápida, un diccionario enorme de psiquiatría.

Yo leo, trabajo, miro el correo, escribo alguna postal, gustosamente solo y a la vez acompañado, mecido por el rumor cauteloso de la gente. Vengo a trabajar en una biblioteca pública y me acuerdo siempre de la primera que conocí, en la que empecé a educarme, tan lejos ahora y tan presente en la memoria, la biblioteca municipal de Úbeda, que descubrí cuando tenía unos doce años. La mirada infantil, como la poesía épica, agranda los lugares, magnifica las cosas: yo nunca había visto salas tan grandes, estanterías llenas de libros que llegaban a los techos, sumergidas parcialmente en una penumbra en la que brillaban con intensidad misteriosa las lámparas bajas sobre las mesas de lectura. En cualquier otro lugar mis deseos y mis aficiones estaban limitados por la falta de dinero: en la biblioteca yo era un potentado. Fuera de allí las cosas pertenecían a alguien, casi siempre a otro: en la biblioteca eran mías y a la vez de todos. No existe mejor escuela de ciudadanía.»

Antonio Muñoz Molina

Textos expositivos

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A la hora de realizar vuestro texto expositivo debéis de tener en cuenta una serie de consejos :

1. El tema del texto,  que ya lo hemos visto en clase.

2.  Escoged un título.

3.  Buscad información sobre el tema  y seleccionad la más importante.

4. Ordenad  las ideas y realizad un borrador, tened en cuenta  que el texto ha de tener introducción, desarrollo y conclusión  y que las ideas deben aparecer de forma clara y ordenada.

5. Recordad  que debéis de ser  objetivos, para ello,  utilizad construcciones impersonales , presente de indicativo, 3ª persona…

6. El texto debe presentar adecuación,  coherencia  y cohesión( no olvidéis emplear conectores discursivos)

7. Cuidad la expresión , la ortografía  , los márgenes y procurad emplear vuestras propias palabras.

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