Vamos a celebrar el 8M recordando a una deportista llamada Kathrine Switzer.
En el año 1967 no estaba permitido participar en competiciones deportivas a mujeres y ella se apuntó al maratón de Boston junto su pareja y su entrenador. En medio de la carrera, el organizador de esta, al descubrir que se trataba de una mujer, intentó apartarla de la carrera y arrebatarle el dorsal. A él, se le unieron otros participantes de la carrera, que no consentían competir contra una mujer. Con la ayuda de su entrenador y su pareja, Kathrine, consiguió eludir a los que intentaban sabotearla y llegó a la final con un tiempo nada malo después de lo ocurrido.
Al cruzar la meta fue descalificada. Pero eso no impidió que se convirtiese en un referente y que lo ocurrido sirviese para abrir los ojos a una sociedad que no permitía la igualdad en el deporte.
Su dorsal en la carrera, el 261 se convirtió en una cifra icónica en la lucha femenina por la igualdad de género.
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