La Navidad ha llegado al Piles y se ha instalado en la biblioteca. No podía ser de otra forma.

¿Sabéis lo que suponen las bibliotecas para muchos de nosotros? Pues mucho. Pero mucho, mucho.

Gracias a las bibliotecas nuestras infancias fueron la leche: viajamos a mil sitios, surcamos mares y océanos, trepamos árboles altísimos, escalamos cimas, nos atrevimos con todos los miedos (aunque fuéramos miedosos un rato).

Gracias a las bibliotecas descubrimos amores empalagosos y otros tremendos; vivimos con las hermanas March y visitamos los páramos de Cumbres borrascosas. Jugamos a ser piratas antes de que Jack Sparrow existiera y alguno llegó a bajar hasta el centro de la tierra.  Pasamos largas temporadas de verano de aventuras con Los Cinco, Los siete secretos, Los Hollister y Los gemelos de Lakeport y deseamos tomar bocadillos de mantequilla de cacahuete y zumo de jengibre (pero luego resultaron ser bastante asquerosos). Tomamos notas para Carnaval imitando a Mortadelo; hicimos trastadas al más puro estilo de Zipi y Zape; e incluso pudimos ver en algún vecino un cierto parecido con el 13 Rue del Percebe.

Así que, sí: queremos a las bibliotecas y lo que ellas suponen. Y si hay una época para ponerse cariñoso y demostrar quién te importa, es Navidad (bueno, en realidad, todos los días son buenos para demostrar que quieres a alguien, pero…). Por tanto, era de ley que la dejáramos preciosísima y acogedora. Si a algún sitio llega la Navidad, tened claro que es a Biblioelpiles. Y si aún no la habéis visto, ya estáis tardando.

Por aquí os dejamos algunas de las imágenes que le hemos sacado ahora que está tan guapa. Solo queda que las fotos las hagáis vosotros mismos y que la disfrutéis. Mucho.