SANTA EULALIA DE MÉRIDA.

Fue consagrada como patrona del obispado de Oviedo en 1639 por el papa Urbano VIII.

 

Eulalia, hija del senador romano Liberio, nació en la ciudad hispano-romana de Augusta Emérita (actual Mérida) a finales del siglo III.

Santa Eulalia de Mérida

 

 Daciano, gobernador romano recorría las ciudades  persiguiendo  a los cristianos. Es así que entra en Mérida destruyéndolo todo.

Eulalia, una niña de apenas doce años, reta a todos diciendo:

¿Nadie es valiente de presentarse ante el gobernador y echarle en cara lo mal que hace persiguiendo a los cristianos?

Sus padres que conocían bien la valentía de su hija, sabían que ella era capaz de recriminar al gobernador. Por eso se la llevaron lejos de la ciudad. Pero desde la casa en el campo Eulalia seguía recordando la situación de los cristianos y no podía dormir.

Una noche se levantó, abandonó la casa del campo camino de la ciudad. Al amanecer ya estaba ante el palacio del gobernador.

Daciano quiso conocerla pensando que la atraería con sus halagos. Eulalia al verse ante el gobernador le recriminó sus acciones. Daciano no sabía como reaccionar. Quiso mandarla matar pero se sentía retado a convencerla para que renunciara a su fe.

Le habló de sus padres, de su casa, que recibiría todo el oro y las joyas que quisiera. Solo tenía que hacer una cosa: reconocer a los dioses de los romanos y abandonar a los cristianos. Eulalia, llena de coraje, se negó a todo lo que se le pedía.

La llevaron a la cárcel y murió mártir.

Su fiesta se celebra el 10 de diciembre.