{"id":926,"date":"2024-11-28T15:33:24","date_gmt":"2024-11-28T15:33:24","guid":{"rendered":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/?p=926"},"modified":"2025-11-26T16:44:50","modified_gmt":"2025-11-26T16:44:50","slug":"lcl-ii-actividades-novela-miguel-de-unamuno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/lcl-ii-actividades-novela-miguel-de-unamuno\/","title":{"rendered":"LCL II &#8211; Actividades novela de preguerra."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abLa busca\u00bb de P\u00edo Baroja y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Se acercaron los dos a la verja. Era aquello un c\u00f3nclave de mendigos, un concili\u00e1bulo de Corte de los Milagros. Las mujeres ocupaban casi todo el patio; en un extremo, cerca de una capilla, se amontonaban los hombres; no se ve\u00edan m\u00e1s que caras hinchadas, de est\u00fapida apariencia; narices inflamadas y bocas torcidas; viejas gordas y pesadas como ballenas, melanc\u00f3licas; viejezuelas esquel\u00e9ticas, de boca hundida y nariz de ave rapaz; mendigas vergonzantes con la barba verrugosa, llena de pelos, y la mirada entre ir\u00f3nica y hura\u00f1a; mujeres j\u00f3venes, flacas y extenuadas, desmelenadas y negras; y todas, viejas y j\u00f3venes, envueltas en trajes ra\u00eddos, remendados, zurcidos, vueltos a remendar hasta no dejar una pulgada sin su remiendo. Los mantones, verdes, de color de aceituna, y el traje triste ciudadano, alternaban con los refajos de bayeta, amarillos y rojos, de las campesinas. [&#8230;]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>\u00a0 Para los golfos todo aquello no era m\u00e1s que un piadoso entretenimiento de las se\u00f1oras devotas: hablaban de ellas con amable iron\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>No lleg\u00f3 a durar una hora la lecci\u00f3n de doctrina.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> Son\u00f3 una campana; se abri\u00f3 la puerta de la verja; se disolvieron y confundieron los grupos; todo el mundo se puso de pie, y comenzaron a marcharse las mujeres con sus sillas, colocadas en equilibrio sobre la cabeza, gritando, empuj\u00e1ndose violentamente unas a otras; dos o tres vendedoras pregonaron su mercanc\u00eda mientras sal\u00eda aquella muchedumbre de andrajosos apret\u00e1ndose, chillando, como si escaparan de alg\u00fan peligro. Unas viejas corr\u00edan pesadamente por la carretera; otras se pon\u00edan a orinar acurrucadas, y todas vociferaban y sent\u00edan la necesidad de insultar a las se\u00f1oras de la Doctrina, como si instintivamente adivinasen lo in\u00fatil de un simulacro de caridad, que no remediaba nada. No se o\u00edan m\u00e1s que protestas y manifestaciones de odio y desprecio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00a1Moler! Con las mujeres de Dios&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Ahora quien que se confiese una.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Esas t\u00edas borrachas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00a1Anda que confiesen ellas y la maire que las ha par\u00edo!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Que las den morcilla a todas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Despu\u00e9s de las mujeres sal\u00edan los hombres, los ciegos, los tullidos y los mancos, sin apresurarse, hablando con gravedad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00a1Pues no quien que me case! \u2014murmuraba un ciego, sarc\u00e1sticamente, dirigi\u00e9ndose a un cojo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y t\u00fa \u00bfqu\u00e9 dices? \u2014le preguntaba \u00e9ste.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bf Yo? \u00a1Que naranjas de la China! Que se casen ellas si tien con qui\u00e9n. Vienen aqu\u00ed amolando con rezos y oraciones. Aqu\u00ed no hacen falta oraciones, sino jierro, mucho jierro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Claro, hombre&#8230; parn\u00e9, eso es lo que hace falta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y todo lo dem\u00e1s&#8230; le\u00f1e y jarabe de pico&#8230;; porque pa dar consejos toos semos buenos; pero en tocante al manr\u00f3, ni las gracias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Me parece.<\/em><\/p>\n<cite>P\u00edo Baroja: <em>La busca<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>En <em>La busca<\/em>, P\u00edo Baroia describe el mundo s\u00f3rdido de los suburbios madrile\u00f1os. En el texto se recoge el ambiente de la Doctrina, un lugar donde se re\u00fanen los mendigos para recibir ayuda material y adoctrinamiento religioso por parte de adineradas mujeres devotas. Comente la descripci\u00f3n que se hace en la primera parte del texto.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 visi\u00f3n se ofrece de la caridad como remedio a los males sociales?<\/li>\n\n\n\n<li>En las novelas de Baroja se percibe en diversas ocasiones la presencia del autor. Observe y se\u00f1ale c\u00f3mo se advierte aqu\u00ed, precisamente cuando se quiere hacer un juicio de la caridad.<\/li>\n\n\n\n<li>P\u00edo Baroja tiene una notable capacidad para plasmar en las novelas los vivos di\u00e1logos de los personajes. Comente el que cierra el texto y atiende especialmente al lenguaje empleado.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abEl \u00e1rbol de la ciencia\u00bb de P\u00edo Baroja y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00a0<em>A los pocos d\u00edas de recibir el nombramiento de m\u00e9dico de higiene y de comenzar a desempe\u00f1ar el cargo, Andr\u00e9s comprendi\u00f3 que no era para \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0<em>\u00a0\u00a0 Su instinto antisocial se iba aumentando, se iba convirtiendo en odio contra el rico, sin tener simpat\u00eda por el pobre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> \u2014 \u00a1Yo que siento este desprecio por la sociedad \u2014se dec\u00eda a s\u00ed mismo\u2014, teniendo que reconocer y dar patentes a las prostitutas! \u00a1Yo que me alegrar\u00eda que cada una de ellas llevara una toxina que envenenara a doscientos hijos de familia!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> Andr\u00e9s se qued\u00f3 en el destino, en parte por curiosidad, en parte tambi\u00e9n para que el que se lo hab\u00eda dado no le considerara como un fatuo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>El tener que vivir en este ambiente le hac\u00eda da\u00f1o.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Ya no hab\u00eda en su vida nada sonriente, nada amable; se encontraba como un hombre desnudo que tuviera que andar atravesando zarzas. Los dos polos de su alma eran un estado de amargura, de sequedad, de acritud, y un sentimiento de depresi\u00f3n y de tristeza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>La irritaci\u00f3n le hac\u00eda ser en sus palabras violento y brutal. Muchas veces a alguna mujer que iba al Registro la dec\u00eda:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u2014\u00bfEst\u00e1s enferma?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u2014S\u00ed.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u2014\u00bfT\u00fa qu\u00e9 quieres, ir al hospital o quedarte libre?<\/em> \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> \u2014Yo prefiero quedarme libre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u2014Bueno. Haz lo que quieras; por m\u00ed puedes envenenar medio mundo; me tiene sin cuidado. \u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> En ocasiones, al ver estas busconas que ven\u00edan escoltadas por alg\u00fan guardia, riendo, las increpaba: \u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> \u2014No ten\u00e9is odio siquiera. Tened odio; al menos vivir\u00e9is m\u00e1s tranquilas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Las mujeres le miraban con asombro. \u201cOdio, \u00bfpor qu\u00e9?\u201d, se preguntar\u00eda alguna de ellas. Como dec\u00eda Iturrioz, la naturaleza era muy sabia; hac\u00eda el esclavo, y le daba el esp\u00edritu de la esclavitud; hac\u00eda la prostituta, y le daba el esp\u00edritu de la prostituci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Este triste proletariado de la vida sexual ten\u00eda su honor de cuerpo. Quiz\u00e1 lo tienen tambi\u00e9n en la oscuridad de lo inconsciente las abejas obreras y los pulgones que sirven de vacas a las hormigas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>De la conversaci\u00f3n con aquellas mujeres sacaba Andr\u00e9s cosas extra\u00f1as.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> Entre los due\u00f1os de las casas de lenocinio hab\u00eda personas decentes: un cura ten\u00eda dos, y las explotaba con una ciencia evang\u00e9lica completa. \u00a1Qu\u00e9 labor m\u00e1s cat\u00f3lica, m\u00e1s conservadora pod\u00eda haber que dirigir una casa de prostituci\u00f3n!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Solamente teniendo al mismo tiempo una plaza de toros y una casa de pr\u00e9stamos pod\u00eda concebirse algo m\u00e1s perfecto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> De aquellas mujeres, las libres iban al Registro, otras se somet\u00edan al reconocimiento en sus casas. \u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>\u00a0 Andr\u00e9s tuvo que ir varias veces a hacer estas visitas domiciliarias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> En alguna de aquellas casas de prostituci\u00f3n distinguidas encontraba se\u00f1oritos de la alta sociedad, y era un contraste interesante ver estas mujeres de cara cansada, llena de polvos de arroz, pintadas, dando muestras de una alegr\u00eda ficticia, al lado de gomosos fuertes, de vida higi\u00e9nica, rojos, membrudos por el deporte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Espectador de la iniquidad social, Andr\u00e9s reflexionaba acerca de los mecanismos que van produciendo esas lacras: el presidio, la miseria, la prostituci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> \u00abLa verdad es que si el pueblo lo comprendiese \u2014pensaba Hurtado\u2014, se matar\u00eda por intentar una revoluci\u00f3n social, aunque \u00e9sta no sea m\u00e1s que una utop\u00eda, un sue\u00f1o\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Andr\u00e9s cre\u00eda ver en Madrid la evoluci\u00f3n progresiva de la gente rica que iba hermose\u00e1ndose, fortific\u00e1ndose, convirti\u00e9ndose en casta; mientras el pueblo evolucionaba a la inversa, debilit\u00e1ndose, degenerando cada vez m\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Estas dos evoluciones paralelas eran sin duda biol\u00f3gicas; el pueblo no llevaba camino de cortar los jarretes de la burgues\u00eda, e incapaz de lucha, iba cayendo en el surco.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Los s\u00edntomas de la derrota se revelaban en todo. En Madrid, la talla de los j\u00f3venes pobres y mal alimentados que viv\u00edan en tabucos era ostensiblemente m\u00e1s peque\u00f1a que la de los muchachos ricos, de familias acomodadas que habitaban en pisos exteriores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>La inteligencia, la fuerza f\u00edsica, eran tambi\u00e9n menores entre la gente del pueblo que en la clase adinerada. La casta burguesa se iba preparando para someter a la casta pobre y hacerla su esclava.<\/em><\/p>\n<cite>P\u00edo Baroja: <em>El \u00e1rbol de la ciencia<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>En <em>El \u00e1rbol de la ciencia<\/em>, P\u00edo Baroja nos cuenta la vida de Andr\u00e9s Hurtado, quien, tras ejercer de m\u00e9dico en un pueblo, regresa a Madrid, donde durante un tiempo trabaja, como m\u00e9dico de Higiene, atendiendo a las prostitutas. Esta \u00faltima experiencia es descrita en el texto seleccionado. Analice los rasgos m\u00e1s destacados de la personalidad del protagonista.<\/li>\n\n\n\n<li>En un momento determinado Andr\u00e9s recuerda a su t\u00edo Iturrioz y expone su filosof\u00eda social. \u00bfCu\u00e1l es?<\/li>\n\n\n\n<li>No obstante, al final del texto Andr\u00e9s reflexiona sobre la sociedad y trata de explicar su funcionamiento en t\u00e9rminos de lucha de clases. Analice esta visi\u00f3n del mundo y relaciona todo con la ideolog\u00eda de Baroja.<\/li>\n\n\n\n<li>El anticlericalismo, perceptible tambi\u00e9n en el texto de La busca, se puede observar aqu\u00ed. Se\u00f1ale d\u00f3nde se muestra..<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abSan Manuel Bueno, m\u00e1rtir\u00bb de Miguel de Unamuno y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Y en aquel momento pas\u00f3 por la calle Blasillo el bobo, clamando su:<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab\u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo!, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb. Y L\u00e1zaro se estremeci\u00f3 creyendo o\u00edr la voz de don Manuel, acaso la de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>-Entonces -prosigui\u00f3 mi hermano- comprend\u00ed sus m\u00f3viles, y con esto comprend\u00ed su santidad; porque es un santo, hermana, todo un santo. [&#8230;] Y no me olvidar\u00e9 jam\u00e1s del d\u00eda en que dici\u00e9ndole yo: \u00abPero, don Manuel, la verdad, la verdad ante todo\u00bb, \u00e9l, temblando, me susurr\u00f3 al o\u00eddo \u2014y eso que est\u00e1bamos solos en medio del campo-: \u00ab\u00bfLa verdad? La verdad, L\u00e1zaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podr\u00eda vivir con ella\u00bb. \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 me la deja entrever ahora aqu\u00ed, como en confesi\u00f3n?\u00bb, le dije. Y \u00e9l: \u00abPorque si no, me atormentar\u00eda tanto, tanto, que acabar\u00eda grit\u00e1ndola en medio de la plaza, y eso jam\u00e1s, jam\u00e1s, jam\u00e1s. Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerles felices, para hacerles que se sue\u00f1en inmortales y no para matarles. Lo que aqu\u00ed hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivir\u00edan. Que vivan. Y esto hace la Iglesia, hacerles vivir.<\/em>&nbsp;<\/p>\n<cite>Miguel de Unamuno: <em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Resuma brevemente el contenido y se\u00f1ala el tema de este fragmento.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1l es el \u00absecreto\u00bb de don Manuel?\u00bfPor qu\u00e9 es un santo?&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Explique c\u00f3mo funcionan y los distintos matices que presentan la figura del narrador y el punto de vista narrativo en este fragmento de San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/li>\n\n\n\n<li>Unamuno defini\u00f3 sus novelas como novelas \u00abviv\u00edparas\u00bb, como novelas de ideas. \u00bfCu\u00e1les son las ideas de Unamuno en este fragmento?&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abAMDG\u00bb de Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Dos eran las cosas que Mur abominaba sobre toda ponderaci\u00f3n; la primera, que yendo en filas, como siempre iban las divisiones al trasladarse de un punto \u00e1 otro del colegio, se tararease por lo bajo; la segunda, que en caso de acometer al alumno, en las altas horas de la noche, una necesidad, aun siendo acosadora \u00e9 inaplazable, se satisficiera haciendo uso del bac\u00edn que para casos de menor entidad hab\u00eda en la mesilla de noche. Es decir, que Mur se hab\u00eda propuesto luchar con dos fuerzas naturales. Una, porque estando los alumnos en punto de crecimiento y con gran remanente de actividad que no hallaba medio f\u00e1cil de explayarse, la energ\u00eda les rezumaba por todas partes y en toda ocasi\u00f3n, siendo la forma preferente el canturreo en que, \u00e1 comp\u00e1s del paso en las filas, incurr\u00edan sin darse cuenta y \u00e1 pesar de los castigos. La segunda, porque permaneciendo cerrados por de fuera en sus camaranchones durante la noche, y no acudiendo el sereno \u00e1 los toques por hallarse monol\u00edticamente dormido, no les quedaba otro recurso decoroso \u00e1 los alumnos, caso de apretarles la urgencia, que aprovechar el \u00fanico recipiente id\u00f3neo que \u00e1 mano ten\u00edan. Mas, por lo mismo que era f\u00edsicamente imposible corregir uno y otro fen\u00f3meno, Mur exteriorizaba particular enojo ante su frecuencia, y era que ello le daba pie para imponer penas y para imaginar los m\u00e1s absurdos procedimientos de tortura, con lo cual se refocilaba tan por entero que le sal\u00edan \u00e1 la cara las se\u00f1ales del goce entra\u00f1able y cruel que esto le tra\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Era cosa de verle ante el ni\u00f1o penado, cuando le hac\u00eda sustentarse en posturas forzadas \u00e9 inveros\u00edmiles, durante minutos eternos. Su fr\u00eda car\u00e1tula tomaba calor de vida, los labios se aflojaban, la nariz trepidaba y la siniestra verruga se hench\u00eda de sangre, se esponjaba, lograba expresi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Su indiferencia aparente era tanta que desconcertaba \u00e1 los alumnos. Caminaba entre las filas como absorto en sus propias cavilaciones. Un ni\u00f1o, crey\u00e9ndole ausente de las cosas externas, se volv\u00eda para decir cualquiera paparrucha \u00e1 un amigacho; no hab\u00eda pronunciado tres palabras, y ya ten\u00eda sobre la mejilla la mano huesuda de Mur, impuesta en el tierno rostro con la mayor violencia. Era especialista en los pellizcos retorcidos, que propinaba con punzante sutileza, poniendo los ojos en blanco y sorbiendo entre los apretados dientes el aire, cual si le transiera un goce venusto. En el castigo de la pared, el m\u00e1s benigno y corriente, Mur lograba poner un matiz propio. La pena consist\u00eda en estar cara al muro y espalda \u00e1 los juegos, diez \u00f3 quince minutos, durante la recreaci\u00f3n. Mur se encaraba con el reo, engarabitaba los dedos y los iba plegando sucesivamente, trazando esa se\u00f1a que en la m\u00edmica familiar expresa el hecho de hurtar alguna cosa; al mismo tiempo dec\u00eda: Aprop\u00edncuale, con lentitud, mordisqueando las letras como si fueran un reto\u00f1uelo de menta \u00f3 algo que le proporcionara frescura y regalo. Y estando ya el ni\u00f1o de cara \u00e1 la pared, le aplicaba un coscorr\u00f3n en el colodrillo, de tal traza, que las narices del infeliz chocaban despiadadamente contra el muro.<\/em>&nbsp;<\/p>\n<cite>Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala: <em>AMDG<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Resuma brevemente el contenido y se\u00f1ale el tema de este fragmento.<\/li>\n\n\n\n<li>Identifique el tema del fragmento en relaci\u00f3n con el de la obra.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfPor qu\u00e9 dos cosas castigaba Mur a los alumnos?&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-499968f5 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/edublog.educastur.es\/contenidosreis\/lcl-ii-novela-de-preguerra\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">TEOR\u00cdA<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abLa busca\u00bb de P\u00edo Baroja y conteste a las preguntas Se acercaron los dos a la verja. 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