{"id":935,"date":"2024-12-02T18:33:19","date_gmt":"2024-12-02T18:33:19","guid":{"rendered":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/?p=935"},"modified":"2025-11-13T12:30:12","modified_gmt":"2025-11-13T12:30:12","slug":"lcl-ii-actividades-novela-realista-emilia-pardo-bazan-y-los-pazos-de-ulloa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/lcl-ii-actividades-novela-realista-emilia-pardo-bazan-y-los-pazos-de-ulloa\/","title":{"rendered":"LCL II &#8211; Actividades novela realista"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abLos pazos de Ulloa\u00bb de Emilia Pardo Baz\u00e1n y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>[\u2026] Juli\u00e1n o\u00eda estupefacto aquellas miserias de la vida pecadora, y se admiraba de lo bien que teje el diablo sus redes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; Pero, se\u00f1or&#8230; &#8211; balbuci\u00f3 -. Si usted mismo lo conoce y lo comprende&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;-\u00bfPues no lo he de comprender? \u00bfSoy est\u00fapido acaso para no ver que esa desvergonzada huye de m\u00ed, y cada d\u00eda tengo que cazarla como a una liebre? \u00a1S\u00f3lo est\u00e1 contenta entre los dem\u00e1s labriegos, con la hechicera que le trae y lleva chismes y recados a los mozos! A m\u00ed me detesta. A la hora menos pensada me envenenar\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; Se\u00f1or marqu\u00e9s, \u00a1yo me pasmo! &#8211; arguy\u00f3 el capell\u00e1n eficazmente -. \u00a1Que usted se apure por una cosa tan f\u00e1cil de arreglar! \u00bfTiene m\u00e1s que poner a semejante mujer en la calle?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Como ambos interlocutores se hab\u00edan acostumbrado a la oscuridad, no s\u00f3lo vio Juli\u00e1n que el marqu\u00e9s meneaba la cabeza, sino que torc\u00eda el gesto.<\/em><em>&#8211; Bien se habla&#8230; &#8211; pronunci\u00f3 sordamente -. Decir es una cosa y hacer es otra&#8230; Las dificultades se tocan en la pr\u00e1ctica. Si echo a ese enemigo, no encuentro quien me guise ni quien venga a servirme. Su padre&#8230; \u00bfUsted no lo creer\u00e1? Su padre tiene amenazadas a todas las mozas de que a la que entre aqu\u00ed en march\u00e1ndose su hija, le mete \u00e9l una perdigonada en los lomos&#8230; Y saben que es hombre para hacerlo como lo dice. Un d\u00eda cog\u00ed yo a Sabel por un brazo y la puse en la puerta de la casa: la misma noche se me despidieron las otras criadas, Primitivo se fingi\u00f3 enfermo, y estuve una semana comiendo en la rectoral y haci\u00e9ndome la cama yo mismo&#8230; Y tuve que pedirle a Sabel, de favor, que volviese&#8230; Deseng\u00e1\u00f1ese usted, pueden m\u00e1s que nosotros. Esa comparsa que traen alrededor son paniaguados suyos, que les obedecen ciegamente. \u00bfPiensa usted que yo ahorro un ochavo aqu\u00ed en este desierto? \u00a1Qui\u00e1! Vive a mi cuenta toda la parroquia. Ellos se beben mi cosecha de vino, mantienen sus gallinas con mis frutos, mis montes y sotos les suministran le\u00f1a, mis h\u00f3rreos les surten de pan; la renta se cobra tarde, mal y arrastro; yo sostengo siete u ocho vacas, y la leche que bebo cabe en el hueco de la mano; en mis establos hay un reba\u00f1o de bueyes y terneros que jam\u00e1s se uncen para labrar mis tierras; se compran con mi dinero, eso s\u00ed, pero luego se dan a aparcer\u00eda y no se me rinden cuentas jam\u00e1s&#8230;[\u2026]<\/em><em>.<\/em>&nbsp;<\/p>\n<cite>Emilia Pardo Baz\u00e1n: <em>Los pazos de Ulloa<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Resume brevemente el contenido y se\u00f1ala el tema de este fragmento.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1l es el problema del marqu\u00e9s? \u00bfPor qu\u00e9 no echa a Sabel?&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Explica c\u00f3mo refleja este fragmento las caracter\u00edsticas del realismo y, m\u00e1s concretamente, del naturalismo de Pardo Baz\u00e1n.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abFortunata y Jacinta\u00bb de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de la atenci\u00f3n que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparec\u00edan dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciaci\u00f3n exacta de lo que eran. Recib\u00eda tan s\u00f3lo la imagen borrosa de los objetivos diversos que iban pasando, y lo digo as\u00ed, porque era como si ella estuviese parada y la pintoresca v\u00eda se corriese delante de ella como un tel\u00f3n. En aquel tel\u00f3n hab\u00eda racimos de d\u00e1tiles colgados de una percha; puntillas blancas que ca\u00edan de un palo largo, en ondas, como los v\u00e1stagos de una trepadora, pelmazos de higos pasados, en bloques, turr\u00f3n en trozos como sillares que parec\u00edan acabados de traer de una cantera; aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados, y luego montones de oro, naranjas en seretas o hacinadas en el arroyo. El suelo intransitable pon\u00eda obst\u00e1culos sin fin, pilas de c\u00e1ntaros y vasijas, ante los pies del gent\u00edo presuroso, y la vibraci\u00f3n de los adoquines al paso de los carros parec\u00eda hacer bailar a personas y cacharros. Hombres con sartas de pa\u00f1uelos de diferentes colores se pon\u00edan delante del transe\u00fante como si fueran a capearlo. Mujeres chillonas taladraban el o\u00eddo con pregones enf\u00e1ticos, acosando al p\u00fablico y poni\u00e9ndole en la alternativa de comprar o morir. Jacinta ve\u00eda las piezas de tela desenvueltas en ondas a lo largo de todas las paredes, percales azules, rojos y verdes, tendidos de puerta en puerta, y su mareada vista le exageraba las curvas de aquellas r\u00fabricas de trapo. De ellas colgaban, prendidas con alfileres, toquillas de los colores vivos y elementales que agradan a los salvajes. En algunos huecos brillaba el naranjado que chilla como los ejes sin grasa; el bermell\u00f3n nativo, que parece rasgu\u00f1ar los ojos; el carm\u00edn, que tiene la acidez del vinagre; el cobalto, que infunde ideas de envenenamiento; el verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila, que tiene cierto aire de poes\u00eda mezclado con la tisis, como en la Traviatta. Las bocas de las tiendas, abiertas entre tanto colgajo, dejaban ver el interior de ellas tan abigarrado como la parte externa, los horteras de bruces en el mostrador, o vareando telas, o charlando. Algunos braceaban, como si nadasen en un mar de pa\u00f1uelos. El sentimiento pintoresco de aquellos tenderos se revela en todo. Si hay una columna en la tienda la revisten de cors\u00e9s encarnados, negros y blancos, y con los refajos hacen graciosas combinaciones decorativas<\/em>.<\/p>\n<cite>Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s: <em>Fortunata y Jacinta<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Rasgos del realismo en este texto<\/li>\n\n\n\n<li>Contextualizaci\u00f3n del texto en la producci\u00f3n de su autor&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abLa Regenta\u00bb de Leopoldo Alas (\u00abClar\u00edn\u00bb) y conteste a las preguntas<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>La heroica ciudad dorm\u00eda la siesta.&nbsp;El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no hab\u00eda m\u00e1s ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persigui\u00e9ndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un mont\u00f3n, par\u00e1banse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispers\u00e1ndose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y hab\u00eda pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para d\u00edas, o para a\u00f1os, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hac\u00eda la digesti\u00f3n del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sue\u00f1os el mon\u00f3tono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba all\u00e1 en lo alto de la esbelta torre en la Santa Bas\u00edlica. La torre de la catedral, poema rom\u00e1ntico de piedra, delicado himno, de dulces l\u00edneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo g\u00f3tico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armon\u00eda que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel \u00edndice de piedra que se\u00f1alaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, m\u00e1s flacas que esbeltas, amaneradas, como se\u00f1oritas cursis que aprietan demasiado el cors\u00e9; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, sub\u00eda como fuerte castillo, lanz\u00e1ndose desde all\u00ed en pir\u00e1mide de \u00e1ngulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de m\u00fasculos y nervios la piedra enrosc\u00e1ndose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acr\u00f3bata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se manten\u00eda, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra m\u00e1s peque\u00f1a, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando en las grandes solemnidades el cabildo mandaba iluminar la torre con faroles de papel y vasos de colores, parec\u00eda bien, destac\u00e1ndose en las tinieblas, aquella rom\u00e1ntica mole; pero perd\u00eda con estas galas la inefable elegancia de su perfil y tomaba los contornos de una enorme botella de champa\u00f1a. -Mejor era contemplarla en clara noche de luna, resaltando en un cielo puro, rodeada de estrellas que parec\u00edan su aureola, dobl\u00e1ndose en pliegues de luz y sombra, fantasma gigante que velaba por la ciudad peque\u00f1a y negruzca que dorm\u00eda a sus pies.<\/em><\/p>\n<cite>Leopoldo Alas (\u00abClar\u00edn\u00bb): <em>La Regenta<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Rasgos del realismo en este texto<\/li>\n\n\n\n<li>Contextualizaci\u00f3n del texto en la producci\u00f3n de su autor&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-499968f5 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/edublog.educastur.es\/contenidosreis\/lcl-ii-novela-realista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">TEOR\u00cdA<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1\ufe0f\u20e3 Lea este fragmento de \u00abLos pazos de Ulloa\u00bb de Emilia Pardo Baz\u00e1n y conteste a las preguntas [\u2026] Juli\u00e1n o\u00eda estupefacto aquellas miserias de la vida pecadora,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":179,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[64,20,67,1,79],"tags":[],"class_list":["post-935","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-e-literaria-lcl-ii","category-educacion-literaria","category-b2","category-lcl","category-narrativa-e-literaria-lcl-ii"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/179"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=935"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1501,"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/935\/revisions\/1501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/edublog.educastur.es\/ssaareis\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}