La pena de muerte consiste en la vulneración del derecho fundamental a la vida de un individuo, al ser condenado por el Estado por cometer un delito establecido en la legislación.
Este proceso se lleva a cabo en numerosos países, pero España no está incluida en ese lote. Es cierto que es una medida radical y con la que, obviamente, mucha gente no está de acuerdo. La pena de muerte es un castigo que debe ser aplicado sólo estando muy seguros de que la persona sobre la que se va a aplicar es culpable.
Personalmente, yo estoy a favor de que se aplique en España en casos de asesinato. Me imagino que cualquiera que lea esto, si viese que uno de sus familiares ha muerto por culpa de otra persona, querría venganza o ver muerto al asesino. La primera opción es inviable, porque, si matas tú al asesino, vas a acabar entre rejas. Pero la segunda se podría llevar a cabo si existiera la pena de muerte. Nunca me he encontrado en esta situación, pero con total certeza puedo decir que, si alguien ha hecho el mal y acaba muriendo por ello, me sentiría muy aliviado. Cada uno debe pagar por sus actos.
En conclusión, la pena de muerte es una medida que tiene sus pros y contras, pero que, bien aplicada, podría suponer un avance en nuestra sociedad. Así, la gente se lo pensaría dos veces antes de matar a nadie.
Daniel García Álvarez