La imagen de este artículo muestra la portada de la página web de Turismo Asturias. Podemos observar diferentes sierras rodeadas de un mar de nubes al atardecer. En el cielo azul, la palabra Asturias escrita en grandes caracteres y el eslogan “Vuelve al Paraíso”. En la esquina superior izquierda aparece de nuevo el término “Asturias” y también la palabra “Paraíso”, esta vez unida a “natural”. La idea que nos quiere transmitir es clara: Asturias es el Paraíso.

Sin duda, los paisajes asturianos, las playas, los ríos, los bosques y la fauna nos podrían evocar al Paraíso bíblico, definido por la RAE como el jardín de las delicias donde Dios colocó a Adán y Eva. Sin embargo, Asturias también presenta una cara algo más negativa, con una población muy envejecida. No hay que olvidar que nuestro índice de envejecimiento supera al de todos los países del mundo, una tasa de natalidad que, año tras año, es la más baja de todas las de España y con la tasa de pérdida de población más alta de todas las Comunidades Autónomas.

A lo anterior, hay que sumar otras estadísticas alarmantes, que en muchas ocasiones van unidas a la existencia de una población tan envejecida y con un pasado industrial; como tener la tasa de muertes por cáncer más elevada de España o una letalidad Covid superior al resto de las Comunidades Autónomas. La calidad de nuestro aire no resulta beneficiosa para nuestra salud, la presencia de contaminantes, como el benceno o las partículas, hace que las personas mayores sufran más enfermedades pulmonares, disminuyendo su calidad de vida. No menos preocupante resulta la tasa de suicidios asturiana, que encabeza la estadística nacional, motivada por la depresión, el pasado minero o el envejecimiento de la población. Y tampoco los jóvenes se libran de los datos negativos, porque encabezan junto con otras regiones del sur de España, Italia y Grecia las listas del paro juvenil, con un 36% de la población menor de 25 años en situación de desempleo.

Son muchas las cuestiones a mejorar en Asturias para convertirnos en el auténtico Paraíso sugerido por la imagen. No podemos cambiar nuestro pasado, pero sí podemos trabajar para que este sea un buen lugar para vivir de forma más ecológica y en armonía con el medioambiente. Así, sí haremos realidad el eslogan: “Vuelve al Paraíso”.

Íñigo Álvarez Quintanal