A menudo asociamos la monotonía y la igualdad a lo aburrido. Ese sería el adjetivo que todos usaríamos si el mundo estuviera constituido de la personalidad de una persona. Pero, a lo mejor, si todos tuviéramos la misma personalidad, descubriríamos otras diferencias que creasen variedad.
¿No tenemos todos referentes? ¿No buscamos muchos de nosotros parecernos a alguien? La gran mayoría de nosotros solemos tener como modelo a seguir tanto a los familiares más cercanos como a gente famosa. Por lo tanto, en realidad somo parecidos entre nosotros, hasta el punto de poder decirse que tendríamos una misma personalidad, pero con algunos pequeños matices.
El mundo, entonces, sería productivo o no en función del tipo de personalidad. Aun siendo un ciudadano ideal, no se podría destacar debido a que todo sería igual. Sin embargo, como Platón defendía, la diferencia entre cada uno es fundamental para poder convivir en una sociedad próspera en la que unos pocos dirigen por el buen camino al resto. Todos cumpliendo su función. La personalidad dominante en un mundo donde todos tienen la misma personalidad no podría ser la de personas autoritarias, pues crearía conflicto.
¿Vivimos, así pues, en un mundo correcto? A pesar de las grandes diferencias que existen ahora mismo en el planeta, es necesario que haya diferenciación de personalidades. No es posible saber si vivimos en un mundo correcto, pero podemos decir que los distintos puntos de vista, distintos gustos han generado en el pasado, y generan en el presente, prosperidad en la sociedad.
Luz Adriana Yanchaliquín Gómez