Según la RAE, la muerte es la cesación o término de la vida; aunque, en el pensamiento tradicional, también se dice que es la separación del cuerpo y el alma.

Lo último nos recuerda al pensamiento de Platón. Para este filósofo, el ser humano es la unión entre cuerpo y alma. Cuando morimos, el cuerpo muere, pero el alma pervive, es decir, es eterna. Si hoy en día siguiésemos creyendo eso, ¿le tendríamos menos miedo a morir? Dado que nuestra alma seguirá viva y lo único que moriría sería nuestro cuerpo, la muerte solo sería un proceso más de la vida. Pero esto chocaría un poco con la idea de que, para que algo exista, debe tener un principio y un final. Entonces ¿nunca existimos?

Hoy en día se tiende a pensar que, después de la muerte, no hay nada más y, por tanto, la muerte supondría el final de la vida. Antiguamente eso no era creencia común, lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿creéis que en la época de Platón se disfrutaba más de la vida al no tener miedo a la muerte? Teniendo en cuenta lo que hemos avanzado y lo que sabemos sobre que, si muere el cuerpo, también muere nuestra alma, tenemos ese miedo constante y, por ello, muchas veces no podemos disfrutar al máximo de la vida. Al final, siempre te condiciona el saber que, si mueres, no quedará vivo nada de ti.

Para Aristóteles, no existe el alma por un lado y el cuerpo por otro, sino que ambos coexisten necesariamente en la sustancia llamada hombre. El alma no puede existir sin el cuerpo, razón por la cual, para Aristóteles, el alma no puede ser inmortal. Esto ya se aproxima más al pensamiento actual, en que la muerte es el fin de todo.

Mucho más tarde, para Hegel, la muerte no existe como tal. La explicación de la dialéctica de este filósofo, con base en la transformación constante de la materia, asume a la muerte como un paso natural en el devenir de la materia. Hegel concibe al hombre como un ser espiritual, pero lo entiende como un ser necesariamente temporal y finito; es decir, sólo la muerte asegura la existencia de un ser espiritual. Si el hombre no muriera, si la muerte no fuera una fuente de angustia, no existiría la libertad y, desde luego, no existiría el hombre mismo. Esto hace referencia a la ya mencionada idea de que, para que algo exista, ha de tener un principio y un final. La muerte sería el final de la vida y con ello podemos decir que hemos existido.

Tras hacer referencia a estos filósofos, creo que con el pensamiento de Platón viviríamos más tranquilos, sin ningún tipo de preocupación por la muerte. Pero con Aristóteles y con Hegel tendríamos un pensamiento más próximo al actual. Vemos la muerte con miedo, porque vida solo hay una. La cuestión es: ¿tendríamos que disfrutarla más?

Alejandra Piñera Hernández