En estas últimas semanas, se ha hablado mucho en las noticias sobre un posible retorno de la Guerra Fría debido al actual conflicto entre Rusia y Ucrania. La tensión entre ambos países existe desde el 2014, cuando Rusia empezó a hacer “disimuladas” anexiones de territorio ucraniano. Pero el “casus belli” surgió cuando la OTAN empezó a meterse donde no la llaman al ofrecerle a Ucrania ser miembro de esta alianza militar occidental. La verdad es que esta oferta ofendió a Putin, pues EE. UU. y Alemania habían prometido en 1990 que no ampliarían la OTAN hacia el Este. Pero desde entonces catorce países del centro y este europeo se han sumado a la Alianza Atlántica.

Al escuchar las noticias sobre el conflicto, quizás pensemos que Rusia es una especie de agresor ante una indefensa Ucrania, la cual se ve obligada a pedir ayuda a la OTAN. ¿Pero recordemos lo que pasó en la Cuba comunista de Fidel Castro? Cuba quería ser un Estado comunista y, por lo tanto, aliado de la URSS, pero a EE. UU. no le interesaba. No quería tener en su periferia al “enemigo”. Para solucionar este inconveniente, decidieron apoyar a grupos rebeldes contrarios a Fidel, así como realizar diversas operaciones de desestabilización e insurgencia con la CIA y el FBI.

Rusia no quiere que Ucrania, un país con el que hace frontera, se una a la OTAN, su “enemigo”. Sí, es cierto que ha movilizado a cerca de 100.000 soldados en la frontera con Ucrania y que se ha anexionado nueve provincias del este de Ucrania (pero sin encontrar apenas resistencia, pues su población es mayoritariamente rusa). Todo esto no ha hecho más que aumentar la tensión, por lo que debería retirar a sus tropas. Pero, la OTAN también debe satisfacer la exigencia de Rusia de no admitir a Ucrania (pues, si América es para los americanos, la ex – URSS también es para los rusos). Respecto a las zonas actualmente ocupadas por Rusia contraviniendo la legalidad internacional, deberían hacerse referéndums en los que la población vote si desea unirse a Rusia o seguir perteneciendo a Ucrania.

Jacob Fernando Agustín Rosario