La pandemia supuso un reto para casi todo el mundo. Por desgracia, no todos lo afrontaron de la misma manera. En 2020 se alcanzó una cifra récord de suicidios y aumentaron preocupantemente las cifras de autolesiones entre las personas menores de 15 años y las mayores de 80 años.
Karl Marx elaboró durante su exilio en Bélgica, entre 1845 y 1847, un artículo sobre el suicidio en que planteaba lo siguiente: “¿Qué clase de sociedad es ésta, en la que se encuentra en el seno de millones de almas, la más profunda soledad; en la que uno puede tener el deseo inexorable de matarse sin que nadie pueda presentirlo?”. Para Marx, entre las principales causas del suicidio encontramos al capitalismo, acompañado por la opresión de género provocada por el patriarcado. El filósofo explica cómo el rol de la familia en la sociedad capitalista sitúa tanto a la mujer como al hombre en dos posiciones que serían las siguientes: la mujer queda relegada a una posición de sumisión frente a su marido, el cual está obligado a ceder ante el sistema para conseguir un salario a fin de mes suficiente para mantener a su familia. La mujer carente de voz ni voto, sin capacidad de expresión, vive atrapada en su propia casa. El hombre, viviendo con la presión de no poder alimentar a su mujer e hijos, acabara sintiendo que su única función en esta vida es la de producir.
Adaptando esta teoría a los tiempos que hoy vivimos en España, observamos que la situación tampoco ha cambiado demasiado. Como ya mencionamos anteriormente, los suicidios entre adolescentes han aumentado drásticamente. Los trabajos precarios, la falta de plazas para estudios superiores, así como el elevado precio de matriculación en estos, los TCA derivados de la influencia de las redes sociales, los casos de aislamiento provocados por las cuarentas que hemos atravesado… son algunas de las razones que podrían explicar los datos que los periódicos nos ofrecen pero que parecen no importarle a nadie. Esto ya lo observaba Marx cuando, en la parte final de su cuestión se plantea lo siguiente: “¿[…] uno puede tener el deseo […] de matarse, sin que nadie pueda presentirlo?”.
La salud mental está cada vez más silenciada y romantizada. Cada vez se ofrecen más soluciones inútiles y nadie intenta llegar a la raíz del problema, que sería, según este pensador, el sistema capitalista. Es el sistema el que nos hace sentir irrelevantes si no logramos encajar en él. Citando de nuevo a Marx: “[…]fuera de una reforma total del orden social actual, todos los intentos de cambio serán inútiles.” Esto se ve reflejado en estudiantes frustrados por no alcanzar ciertas notas, trabajadores que no son felices en su oficio y viven en una desmotivación continua, etc.
3.921 personas que terminaron con su vida en 2020. Y aún nadie ha tomado medidas.
Lúa González lobón