La adolescencia es el período de la vida de la persona comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el final de la infancia y el inicio de la edad adulta, momento en que se ha completado el desarrollo del organismo de una persona. Esta es la definición que da la RAE. ¿Pero consiste la adolescencia de verdad en eso?
Cuando somos pequeños, pensamos y queremos crecer, de ser mayores. Pero, una vez dejas la infancia atrás y empiezas a ver cómo son las cosas en realidad, tu único deseo es volver a ser pequeño, para no tener responsabilidades ni problemas. Siempre se oye eso de “a tu edad solo tienes una preocupación, que es estudiar”. Pero, en realidad, hay muchas otras cosas que importan más que sacar un 6 en matemáticas o hacer el trabajo de economía. Los adultos se equivocan pensando que a nuestra edad todo es estudiar y que no tenemos ningún otro problema. Es justo todo lo contrario. Te despiertas día tras día para ir al instituto y pasar 6 horas metida en clase, llegar a casa y seguir estudiando, para acabar sacando un 5 o incluso menos. Eso es porque no has estudiado ‒te dicen‒, porque no haces nada, y solo piensas en ti; eres una vaga, y vas a acabar limpiando portales o de cajera de un supermercado. Detrás de ese 5 o de ese suspenso, hay una cabeza que no te deja concentrarte, que se agobia y lo único que hace para evitarlo es llorar. Detrás de esa nota, hay alguien que te dice que no sirves, que eres un cero a la izquierda o que no vas a poder llegar a nada. Estas cosas acaban hundiéndote; y a esto se le suman horas y horas de intentar ayudar a tus amigos con sus problemas; de comerse la cabeza pensando lo que la gente puede decir de ti; de acabar creyéndote que no lo vas a conseguir; de sentir que no vales ni eres lo suficientemente buena, y que por eso nada te sale bien; de saber que no puedes más y aun así tener una sonrisa en la cara para que nadie te pregunte si estás bien, no vaya a ser que te derrumbes.
También hay que decir que no son todo cosas malas. Es un momento único de la vida, en el que eres pequeña, pero a la vez adulta, y sales de fiesta, bebes, bailas, haces viajes, conoces a gente, te ríes, vives experiencias que nunca vas a olvidar rodeada de gente que te quiere.
La adolescencia tiene dos caras, una negativa y una positiva. Solo hay que saber cómo afrontarlas y no dejar que la negativa gane.
Rosa María Trillo Lillo