Es cierto que por naturaleza unos y otras somos muy distintos. Para un hombre, es difícil entender completamente a las mujeres, sus estados de ánimo, sus necesidades y sus decisiones, por qué nos comparamos tanto unas con otras o por qué necesitamos ir tantas juntas al servicio. Pero lo que seguramente un hombre nunca logrará comprender, por muchas veces que se lo expliques, es por qué tardamos tanto en arreglarnos.

Es verdad que este asunto depende de cada persona. Pero todas las mujeres somos capaces de emplear más de dos horas en alisar nuestro pelo para una ocasión especial. Personalmente, las razones por las que suelo tardar en arreglarme para salir son: (1) el arreglarse el pelo toma bastante tiempo, puesto que es largo y abundante, además de que siempre se busca la perfección; (2) luego está la operación de maquillarse, para la que una debe de hidratarse la cara, aplicarse la base, corrector, polvos traslúcidos… y cada parte de la cara debe de seguir un orden de maquillaje para lucir lo más perfecta posible; (3) y finalmente el probarse más de quince prendas de ropa y preguntarse si quedan bien o no, frustrándonos porque la ropa que teníamos planeado utilizar no nos queda como esperábamos, nos vemos feas y llegamos a perder los nervios por si nos encontramos con el chico que nos gusta. Sin embargo, puede que la razón que mejor explique nuestra demora en arreglarnos sea que nos pasamos la mayor parte del tiempo escuchando música, bailando y cantando canciones sin parar y sin fijarnos en lo que hacemos. Consecuentemente el cometer un pequeño error y tener que empezar desde cero es muy común.

Si algún chico lee esto, puede que ahora nos entienda algo mejor el afán de perfeccionar cada detalle y los desesperos por el mínimo error que están detrás del carácter femenino.

Sofía Serrano Hortúa