Para hablar de este polémico tema, vamos a dejar a un lado la ideología. Vamos a abordarlo de la manera más objetiva posible. Lo apoyes o no, debemos admitir que, en comparación con otras ideologías, como podrían ser el socialismo o el comunismo, el anarquismo es más radical, por las ideas que defiende y la manera de llegar a conseguirlas. Pero, como todas las ideologías, el anarquismo ha cambiado desde sus inicios. Esto es obvio.
El anarquismo, en comparación con otras ideologías, tiene una gran desventaja: no puede formar partidos políticos. Eso iría en contra de sus ideales, ya que es apolítico y defiende la destrucción del Estado. Pero sí puede formar sindicatos. Un ejemplo de sindicato anarquista sería la CNT. Estos sindicatos han tenido gran importancia histórica. Convocaron huelgas, defendieron los derechos de los trabajadores, difundieron los ideales anarquistas… A pesar de que no tener representación política, los anarquistas contribuyeron a lograr mejoras sociales gracias a esos sindicatos, pero también a diferentes actos que no siempre fueron correctos por su violencia.
A pesar de ser una ideología revolucionaria, defensora del proletariado, el anarquismo ha tenido diferentes confrontaciones con otras ideologías del mismo estilo. Un ejemplo de esto fue la exclusión de los anarquistas en la Segunda Internacional; otro ejemplo más cercano a nosotros podría ser la lucha fratricida con los socialistas y los comunistas en los sucesos de mayo del 37 en la Cataluña republicana durante la Guerra Civil.
La característica que más puede llamar la atención del anarquismo quizá sea el uso de la violencia y el terrorismo para conseguir objetivos. Esta característica pudo ser resultado de una evolución ideológica sin la supervisión de sus representantes iniciales. Mijaíl Bakunin y Errico Malatesta consideraban la violencia como una fuerza necesaria y a veces deseable, pero denunciaron el uso indiscriminado de la violencia y los actos terroristas como deslegitimadores de la dignidad humana. ¿Qué queda del anarquismo?
David Alonso Santa María