Es un conflicto moral el “dejar abandonada” en una residencia a esa persona que tanto quieres y tanto te ha dado. Pero, cuando no puedes cubrir todas sus necesidades y vivir tú al mismo tiempo, ¿qué hacer? No lo sé. Supongo que hay que ser lo más objetivo posible: “Tú no puedes con todo”, “Ellos sabrán cuidarla mejor”. Pero sabes que te vas a alejar.

Pasado un tiempo, te das cuenta de que es la verdad, y duele, porque te pones en su piel y te agobia esa sensación de encierro y monotonía que se respira en esos lugares. Las personas que están ahí no se acuerdan los unos de los otros. Puede que hayan sido compañeros de trabajo, vecinos, incluso grandes amigos; es igual, por todos ha pasado el tiempo y se han olvidado. Llega un momento en que esa persona que te ayudó a crecer vuelve a ser una niña. Entiende de emociones y sabe a quién conoce, pero no sabe quién es; echa de menos a sus padres, pero no sabe cómo se llamaban; pregunta por sus hijos, pero no sabe cuántos tiene.

¿Os estáis alejando de ella o es el tiempo quien os distancia? Sigues viendo cómo involuciona, te adaptas a todo lo que viene y buscas compartir el espacio para no perderte nada (ni que ella te pierda a ti). Tú no la has abandonado, porque te sigue importando y sigues a su lado. Ya sólo esperas que ella nunca te abandone definitivamente; que nunca te olvide.

Vera Celorio Díaz