Todo el mundo quiere tener éxito, triunfar… pero no todos lo lograrán. En esta sociedad, todos queremos ser ganadores. Desde pequeños nos enseñan que podemos ser lo que queramos; que todo lo que nos propongamos, por muy difícil que sea, lo conseguiremos; en resumen, que triunfaremos. Pero, sinceramente, esto es solo una dulce mentira, un sueño idílico al cual nos aferramos.

Actualmente, se considera triunfar a tener un trabajo bien remunerado, poder comprar un buen coche, tener una buena casa y manejar dinero suficiente como para vivir despreocupadamente. Y nada de esto es malo. Yo soy el primero que lo quiere. Esta es la mentalidad de triunfador en la que cree una buena parte de la sociedad.

Todo el mundo tiene un modelo de triunfador al que admira. El mío es Jordan Belfort. Jordan Belfort es un famoso “bróker” que estafó en la bolsa de Wall Street. Se hizo famoso gracias a su inteligencia, sus habilidades persuasivas y su capacidad de liderazgo. Debido a sus métodos, fue declarado culpable por manipular el mercado de valores, así como por romper varias leyes. Aunque lo que hizo estuvo mal desde un punto de vista ético, en realidad solo cumplió con los deseos de muchas personas, que solo quieren ganar dinero rápido y triunfar.

El verdadero triunfador, para mí, es aquel capaz de sacar beneficio de su suerte y aprovechar sus oportunidades por encima del resto de la población. No se contenta con lo mínimo, sino que es ambicioso, astuto y capaz de tomar riesgos responsablemente.

En mi caso, cuando trabaje en recursos humanos, intentaré rodearme de este tipo de personas con ansias de triunfar, con ambiciones. Necesitaré a personas que sean capaces de acatar órdenes sin pararse a preguntar si está bien el hacerlo; que sean capaces de motivar, engañar, persuadir y manipular a las personas con el fin de sacarles el máximo potencial en su labor. Me he puesto objetivos muy altos, lo sé, pero los cumpliré. No será fácil, pero lo lograré.

Jacob Fernando Agustín Rosario