Cuando la gente piensa en el autocontrol, siempre suele relacionarlo con religiones o espiritualidades de culturas asiáticas como el budismo u otras; también se suele relacionar el autocontrol con figuras planas y colores vivos que representan la tranquilidad y la alegría; y hay quien piensa que es una simple tontería y que no hay forma de autocontrolarse o de fomentar el equilibrio emocional. ¿Pero es eso verdad o en realidad puede trabajarse el autocontrol?

Cada persona tiene sus límites, su actitud y su manera de actuar. Hay personas más serenas, que llevan mejor las situaciones de estrés, y otras que son más irascibles y se alteran de humor rápidamente. Cada persona es “un mundo”. No hay dos personas que reaccionen exactamente igual. Por consiguiente, no hay un autocontrol igual para todo el mundo. El trabajar el autocontrol no es un ejercicio de religión asiático ni algo parecido a una ideología; es que las personas, irascibles o serenas, sepan manejar situaciones difíciles que están viviendo o que puedan llegar a vivir. Las emociones son buenas, pero el dejarse llevar totalmente por ellas y que los sentimientos te dominen solo agrava esas situaciones, haciendo que hagas o digas lo que no quieres hacer o decir.

Es difícil definir el autocontrol. Cada persona tiene su propia forma de autocontrolarse. Hay personas que se relajan tocando un instrumento; otras desahogan sus emociones y sentimientos por medio del ejercicio; y hay personas que recurren a las dos. Cada persona es diferente y se autocontrola a su modo. Por ello, no es algo que se explique cómo es y luego se ponga en práctica, sino que es un socrático “conocerse a sí mismo”. Tú trabajas el autocontrol en ti y para ti, descubriendo cuáles son esas medidas de apropiadas para tu equilibrio emocional y cómo puedes llevarlas al día a día. Pero eso es por y para ti, no para segundos o terceros. Para conseguir trabajar contigo mismo, tienes que creerte de verdad que lo necesitas y estar dispuesto a hacerlo. No puedes hacerlo simplemente porque alguien te dijo que lo hicieses.

Aunque defienda que las medidas de autocontrol son exclusivas de cada individuo, no obstante, hay formas globales de relajarse y poder llegar a un clímax de equilibrio con uno mismo. Estas formas son las aplicadas ancestralmente por el budismo. Y en verdad funcionan, aunque no sean una panacea. Pueden ayudarte a cambiar la vida y hacértela más llevadera y fácil a la hora de afrontar retos y circunstancias adversas.

Félix de la Puente Rellán