Damos por hecho que la democracia es la mejor forma de gobierno, pero quizá tendríamos que preguntarnos si realmente es así. Fijémonos en aquellos países considerados como democracias plenas.
Existe un informe llamado “índice de democracia”, que evalúa el nivel de democracia en la mayor parte de países del planeta. Dicho informe clasifica cada país en una de las siguientes cuatro categorías: democracia plena, democracia deficiente, regímenes híbridos y regímenes autoritarios.
Las democracias plenas son aquellas que sobrepasan los 8 puntos en este índice. Habitualmente, se hallan en este selecto grupo los países nórdicos y las democracias asiáticas; en concreto, Noruega suele ser la primera del ranking y sacar las máximas puntuaciones en: proceso electoral y pluralismo, participación y cultura políticas.
En el caso del proceso electoral y del pluralismo, aunque Noruega tiene un sistema de listas abiertas, los votantes tienen que escoger un número determinado entre una lista de candidatos propuestos por los partidos (como en las elecciones para el Senado en España). Por lo tanto, los partidos políticos limitan las opciones de voto de los ciudadanos. No es posible votar con libertad ni siquiera en la mejor democracia del mundo.
En el caso de la participación política, países como Noruega o Suiza hacen frecuentes consultas ciudadanas (al contrario que en España, donde la democracia se reduce a votar cada cuatro años). No obstante, el hecho de consultar con más frecuencia no garantiza que sea un sistema más justo. Los votantes necesitan tener un conocimiento de los temas que votan y pueden ser fácilmente manipulados por los medios de comunicación. Es decir, ni siquiera las mejores democracias del mundo se pueden considerar perfectas.
A pesar de todo, en una democracia los ciudadanos tienen al menos la capacidad de reemplazar a sus dirigentes, cosa que no ocurre en los regímenes autoritarios o en los híbridos. ¿Pero puede haber alguna situación en la que la democracia sea peor forma de gobierno que un régimen autoritario? Pues sí. En casos de catástrofe, la respuesta de las democracias no suele ser tan ágil como en los regímenes autoritarios. Por ejemplo, ante una crisis como la de la Covid-19, China pudo dar una respuesta rápida y aislar regiones enteras directamente. En una democracia esto es impensable. Sin embargo, a pesar de esta debilidad, pienso que las democracias como la mejor forma de gobierno, pues son el único sistema en el que los gobernantes deben rendir cuentas ante sus ciudadanos.
Julia Suárez Fernández