Con el paso del tiempo y la evolución de los ordenadores y móviles han aparecido las redes sociales, algo muy llamativo sobre todo para los jóvenes, aunque hoy en día ya sean utilizadas por gente de todas las edades. En un principio, las redes sociales tenían el objetivo de facilitar que las personas se relacionasen y compartiesen su vida a través de una pantalla, pero lo que no se esperaba era los muchos problemas que iban a acarrear.
Yo diría que el problema estriba en que las redes sociales se usan para fines ajenos a los que fueron sus objetivos originales. Está claro que las personas intentan mostrar en las redes sociales una falsa felicidad. La gente no se muestra como realmente es, sino como quieren que se los vea. Por eso, las redes sociales han cimentado una sociedad individualista, donde cada uno va por su lado con la intención de buscar la aprobación del resto. A mi parecer, no se está dando a esta deriva la suficiente importancia. Las personas no se muestran tal y como son en las redes y, luego, experimentan muchas dificultades para relacionarse presencialmente con otras personas en el trabajo, el gimnasio, el barrio, la comunidad de vecinos, etc.
En conclusión, las redes sociales han hecho que la gente se aleje de su propia realidad a la hora de conocer gente, porque en la distancia telemática se comportan de una manera distinta a como son, cambiando de máscara o avatar según dónde, con quién o cómo se pretendan relacionar.
Diego Fernández Rúa