A lo largo de nuestra vida hemos escuchado la palabra éxito en infinidad de ocasiones, aunque nunca nos hemos parado a pensar lo que realmente quiere decir o significa. Podemos decir que el éxito se trata del resultado, lo que hay al final de una acción o un proyecto. Además, tiene una connotación positiva, es decir, para que el resultado sea un éxito, tiene que terminar bien y ser bueno; de lo contrario, sería un fracaso.

Habiendo aclarado el término, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿realmente existe un significado único para el éxito? Se ha generalizado la idea de que el éxito es tener de todo, en cuanto a bienes materiales, y no tener que preocuparse por casi nada. Pero el ver que la mayoría de gente rica y con muchas propiedades es infeliz nos lleva a pensar que, a lo mejor, el éxito depende más bien de factores subjetivos que varían con el pensamiento y sentimientos de cada uno. A lo largo de nuestra vida, vamos estableciendo nuestros objetivos de futuro y estos son precisamente los que van a determinar cuál es, para nosotros, el significado de dicha palabra. “Éxito” viene del latín “exitus” y significa final. Si relacionamos este significado literal con aspectos de la vida podemos interpretarlo como el fin de lo malo y del sufrimiento. Habiendo alcanzado el éxito, tendremos de todo (no nos faltará de nada); algo que resulta bastante subjetivo, teniendo en cuenta la variedad de formas de pensar de la gente.

La percepción del éxito de cada uno varía según muchos factores. En mi caso, por ejemplo, lo alcanzaré cuando me vea estudiando la carrera que me guste o en el trabajo de mis sueños. Pero eso sería insignificante para alguien cuya idea de éxito consista en ser millonario o en trabajar con bastante sueldo sin haber estudiado. Todo depende del tipo de persona que seas, el momento en el que vivas y la etapa que experimentes.

Además de haber muchas concepciones distintas del éxito, también hay diversas maneras de medirlo. Realmente, a uno siempre le va a faltar algo. Por ejemplo, si te comparas con alguien millonario teniendo un sueldo normal, nunca habrás alcanzado el éxito, suponiendo que el éxito para ti sea tener dinero suficiente para vivir sin demasiadas preocupaciones. Sin embargo, si te comparas con alguien pobre, lo habrás alcanzado.

Para cerrar esta reflexión, me gustaría tratar el tema de los estándares sociales y cómo estos pueden afectar nuestra opinión hasta convertir un éxito en un fracaso. Es algo bueno que en la sociedad existan expectativas y estándares de calidad para entenderse entre todos. No obstante, estos no tienen tan buen resultado cuando se trata de aspectos subjetivos relacionados con los objetivos personales y la concepción de éxito de cada uno. La razón es que estos pueden cambiar influidos por estos mismos estándares de los que hablaba.

Julia Hernández Hermida