Nos encontramos en el año 2022, con unas modernidades, avances tecnológicos y descubrimientos jamás imaginados, y una evolución como sociedad nunca vista ¿Pero realmente es verdad la última afirmación? Pensándolo mucho, la respuesta no es tan clara como se supone que debería ser de acuerdo con el avance objetivo de las tecnologías o ciencias.

Creemos que nos encontramos en una de las épocas con mayor libertad, y esto se debe al crecimiento exponencial de las redes sociales. Cualquier persona puede llegar a opinar, debatir, dialogar, o enseñar cualquier cosa que se plantee y desee compartir con el resto de humanidad. Todo esto era impensable hace no mucho. Pero no es completamente cierto. Todavía hay muchos casos de censura. Multinacionales y gobiernos tapan y modifican información para no verse involucrados en escándalos y no enfrentarse a la crítica social.

Nos hallamos en una situación en donde la sociedad actúa con sus propias leyes y bajo unos sesgos que estipulan la línea divisoria entre lo bueno y lo malo. La gente se ubica a favor o en contra de algo o de alguien. Cada uno estima que su opinión es la idónea y la del contrario totalmente errónea. El ejemplo más representativo de esta situación se da en lo político, donde los propios partidos buscan el enfrentamiento y el vejar al contrario.

Por otra parte, en las redes sociales nos encontramos unos comportamientos muy llamativos. En primer lugar, hay un falso interés de la gente por temas que realmente ni conocen ni les interesan. Sólo se busca el igualmente falso reconocimiento por parte de otra gente igual de ignorante. Esto hace que la persona mínimamente crítica se vea juzgada bajo la pesada presión social de un moralismo inventado y totalmente falso.

En conclusión, volviendo a la pregunta inicial, quisiera cerrar esta reflexión con otra pregunta. ¿Quién es más libre: la persona del pasado que, no teniendo nada, aprovechaba lo poco que tenía y le sacaba el máximo rendimiento o la persona de hoy que, teniendo todo a su alcance, se ve limitada en todo su potencial?

Lucía Piedra Martínez