Siempre hemos escuchado eso de “lo sacó de la madre”, o “su comportamiento es todo igualito al de su abuelo”. ¿Pero todo esto es verdad o mentira? ¿Cuánto puede influir la genética en nuestras decisiones día a día?
Cabe decir que el comportamiento humano es muy complejo. Todos somos humanos, claro; y, hasta cierto punto, compartimos un parecido físico. Pero lo que hace diferente a cada persona es su conducta, inteligencia y forma de reacción. Eso es lo que coloca un sello de originalidad en nosotros. Si bien el pensar que nuestro ADN determina toda nuestra conducta es algo completamente erróneo, aspectos como nuestra personalidad o sociabilidad sí que están ligados en parte a la genética. Varios estudios dicen que la personalidad depende en un 40% de genética y la sociabilidad en un 25%.
Aunque algunas tendencias filosóficas desestiman el papel de la genética para centrarse en los estímulos ambientales, muchas investigaciones muestran que los genes contienen información heredada de los padres y antepasados. Esa información crea el código genético que se expresa en los atributos físicos y también en un comportamiento que forma, en esencia, a la persona.
Como se puede observar, la genética influye en nuestro comportamiento. Tiene un gran peso en las características individuales. Pero no cambia cosas como la educación recibida o la salubridad del lugar donde se vive. Y estos factores también inciden en cambios en nuestra forma de ser.
Paula Covián Fernández