Muchos pensamos que la clonación es algo novedoso, pero en realidad se lleva haciendo miles de años. Cuando cogemos la rama de una planta y hacemos un esqueje, nace una planta nueva e idéntica a la anterior, un clon. Con la clonación en animales pasa algo parecido. Creemos que el primer animal clonado fue la oveja Dolly en 1996, pero en realidad la primera fue la rana de Gurdon treinta y cuatro años antes. A esta le siguieron después muchos animales; entre ellos, ratones, que se siguen clonando hoy en día para la investigación médica.
La clonación en plantas no nos crea ninguna duda moral, con los animales ocurre algo parecido, si bien hay gente que considera que los animales tienen sentimientos y derechos. La gran mayoría aceptamos su clonación por el beneficio humano. Entonces, ¿porque hay tanta polémica sobre si es moral o ético clonar humanos?
Quizá pensemos que la vida de un clon humano no tiene valor, por el simple hecho de ser un clon. Consiguientemente, podemos hacer con él lo que nos plazca: esclavizarlo, utilizarlo para la investigación médica, usarlo como donante de órganos… incluso llegar a crear ejércitos para emplearlos como carne de cañón.
Si con la clonación se consiguiera curar enfermedades como el cáncer, el Parkinson, el Alzheimer o cualquiera de la infinidad de enfermedades crónicas sin cura, salvándole, así, la vida a un ser querido, ¿cambiaría nuestra opinión? ¿O tan solo crea controversia porque es algo nuevo? Como en su día la crearon la anestesia, la trasfusión de sangre, los trasplantes o la fertilización in vitro, cosas que hoy en día se aceptan con total normalidad sin ningún tipo de reparo moral.
Personalmente creo que la clonación crea controversia moral por no tener claro cuál es el fin concreto de clonar seres humanos. Nos encontramos, entonces, ante la incertidumbre de qué hacer cuando esos clones estén entre nosotros. Pienso que, a nivel científico, es muy interesante poder hacer copias exactas del ser humano para estudiar curas de enfermedades que hoy en día nos afectan. Pero en el momento en el que los “creamos”, tendríamos que respetarlos y atribuirles los mismos derechos que a nosotros. Por eso, muchos de los fines para los que se crearían clones no se podrían llevar a cabo.
Sarah Solares Muñiz