En nuestra sociedad, se consumen algunas sustancias hasta el extremo de la adicción, porque las personas que las consumen no pueden llevar un día a día normal sin recurrir a ellas. Dos ejemplos son el tabaco o el alcohol, drogas legales en España. Pero también son comunes otros fenómenos que pueden crear adicción y no están considerados como una droga. Un ejemplo de esto último, podría ser la tecnología, el teléfono móvil, sin el que un alto porcentaje de la sociedad no podría llevar una vida normal. Este tipo de hábitos, como el de pasar mucho tiempo con el móvil u otras tecnologías, cada vez está más normalizado y, aunque no tenga consecuencias graves en la salud como es el caso de las drogas, debería de reducirse su uso, porque el abuso de cualquier cosa siempre es perjudicial.

Henar Ruíz Marbán