Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son bastante graves. Los más conocidos son la anorexia, la bulimia y los trastornos de apetito desenfrenado. Todos son problemas de salud mental que pueden llegar a poner en peligro la vida de quien los padece. Quien sufre o sufrió este tipo de trastornos necesita apoyo y tratamiento. Ese tipo de trastorno afecta con mayor frecuencia a los adolescentes. dado que es una etapa de la vida de desarrollo tanto físico como psicológico.

¿Por qué surgen y en qué consisten estos tipos de trastornos? Estas alteraciones están ligadas a la percepción de uno mismo o a obsesiones con adelgazar sin tener en cuenta cuál es el peso ideal. Estos trastornos se ven influidos por distintos factores psicológicos, sociales, familiares… La anorexia es una renuncia de la ingesta de comida, producida por un miedo irracional de la persona que lo padece a ganar peso; finalmente, la persona termina por tener graves problemas de nutrición. La bulimia es el resultado de una obsesión por no ganar peso que alterna atracones compulsivos de comida con eventos en los que la persona se provoca el vómito para expulsar los alimentos ingeridos. Finalmente, la persona que padece trastornos del apetito desenfrenado tiene una pérdida de control a la hora de comer y a un desproporcionado aumento de peso, peligroso para su salud.

Estos trastornos necesitan un tipo de tratamiento que se basa en que el paciente reconozca, en primer lugar, que tiene este problema y que no piense que tratar con él es la solución para otros. Para que el tratamiento sea efectivo debe aplicarse desde el mismo primer momento en que se tenga constancia del problema.

En resumen, los TCA no solo son provocados por algún trauma con la comida. Su origen puede ser provocado por la más mínima palabra que se diga o acción que se haga. Así pues, para prevenirlo o reducirlo, se debería promover y educar a los jóvenes, principales afectados, cómo tener una alimentación saludable y cómo mejorar la autoestima.

Tatiana Suárez Almaraz