Es un hecho que, en los últimos años, los adolescentes han incrementado su uso de los dispositivos electrónicos, y principalmente del teléfono móvil. ¿Pero realmente abusan de ellos? ¿Podría acarrearles esta utilización problemas en un futuro cercano?
Cuando sales a la calle, lo más normal es ver un grupo de chavales en cualquier lugar, sin conversar entre ellos, agachados y mirando las pantallas de sus móviles. Atrás quedó la imagen de unos niños que salían a la calle a jugar a la cancha; que intercambiaban cromos o que salían con sus muñecas y sus respectivos carritos. Se nota en el día a día. El no tener relación con los amigos, excepto por juegos online o por redes sociales puede hacer que esa relación se vaya diluyendo con el paso del tiempo.
Todavía estamos a tiempo de solucionar esta situación. Pero todo debería empezar por la educación en casa. Los jóvenes empiezan a tener móviles cada vez más pronto y no saben lo que es relacionarse con más personas. Ya sólo lo suelen hacer por redes sociales, aplicaciones muy peligrosas por el mero hecho de no saber con quién hablas.
En mi opinión, es una situación muy peligrosa. Los adolescentes cada vez salen menos de casa y tienen menos relaciones con sus compañeros de clase. Se prefiere tener un móvil antes que tener un amigo. Aun así, creo que todavía queda gente que sabe cuál es el camino correcto; que sabe disfrutar de los buenos momentos con sus amigos, compartiendo anécdotas y teniendo contacto físico.
Pedro González Fernández