Cualquier persona que tenga un mínimo de conocimiento sabe que los seres humanos tenemos cinco sentidos que nos permiten acercarnos a la realidad. Estos sentidos son: vista, gusto, olfato, oído y tacto. Hay quien defiende que lo real tan solo son imágenes proyectadas y creadas por el cerebro en milésimas de segundo, mientras que otros opinan totalmente lo opuesto, es decir, que lo que percibimos con los cinco sentidos es lo que hay, la verdadera realidad. Ante esta diversidad de opiniones surge una gran pregunta filosófica: ¿Lo que percibimos en la realidad?

Cuando estamos tristes, lo vemos todo como negro, apagado, sin vida… Pero, cuando estamos contentos, lo vemos todo bonito, con ilusión, con luz… Basándonos en esto, podríamos decir que la realidad cambia según nuestra situación y perspectiva. Así pues, la realidad sería una creación de nuestro cerebro a partir de lo que perciben nuestros sentidos, guiados por los sentimientos. Ahora bien, también está la posibilidad de que la realidad sea la misma y exista independientemente de nuestro cerebro, pero que la veamos distinta de una forma u otra según nuestro estado de ánimo.

El filósofo empirista David Hume, gran defensor de los sentidos del ser humano, establece que somos nosotros quienes creamos la realidad según lo que perciben nuestros sentidos. La única manera de acercarnos a la realidad y conocerla es mediante la experiencia, ya sea externa, a través de los sentidos, o interna, fundada en la auto-experiencia que vamos adquiriendo con el tiempo también relacionada con los sentidos.

Por el contrario, Kant afirmaba que existe algo ajeno a nosotros que se aleja de los sentidos a lo que llama “cosa en sí”. Este objeto, según Kant, está más allá de lo que nosotros podemos conocer; es decir, que es incognoscible. Se pensaba que el ser humano conocía la realidad adecuándose a ella, hasta que llegó Kant y propuso que lo que se ajustaba era el mundo al ser humano. Los seres humanos son parte del proceso de cognición y no son algo externo y alejado.

Personalmente, creo que la realidad existe por sí sola y no depende de nuestros sentidos. Esta vez estoy de acuerdo con Kant. No creo que los sentidos puedan crear una realidad por sí solos. Para mí, la realidad existe por sí sola y nosotros solamente la percibimos, pero me parece prácticamente incognoscible al menos por el momento

Lucía García Fernández