Todos nos preguntamos alguna vez cómo será nuestro futuro; en qué vamos a trabajar; cuándo y cómo nos vamos a morir… ¿A quién no le gustaría saber su futuro? Si conociéramos nuestro futuro, muchos cambiaríamos a mejor o a peor, dependiendo de lo que supiéramos. ¿Ahora bien, si como mucha gente dice, el mundo se va a acabar, qué importancia tiene entonces saber el futuro de uno?
Aun así, hay gente que quiere conocer su futuro y emplean su imaginación para pensar cómo va a ser. Supongo que la idea es querer conocerlo para cambiarlo; como pasa en algunos libros y películas, que una vez que saben su futuro quieren modificarlo o evitarlo.
¿Pero qué es el futuro? Este tiempo se utiliza para expresar acciones que ocurrirán mañana, la semana que viene o el próximo año. El futuro sirve, básicamente, para expresar la intención de llevar a cabo una acción en el futuro.
Personalmente, yo preferiría saber mi futuro, porque así podría cambiarlo a medida que pasa el tiempo, aunque luego todo sería muy aburrido. No obstante, me gustaría saber de qué voy a trabajar o cuándo me voy a casar o morir. He preguntado a gente de mi entorno si prefiere saber su futuro o esperar a ver qué sucede. Alguno me ha dicho que está convencido de que es irrelevante conocer el futuro de uno, ya que no seríamos capaces de cambiarlo. Probablemente nos aburriésemos al conocer todo lo que nos va a ocurrir o nos preocupásemos en exceso por saber todo lo malo que nos va a suceder. A pesar de eso, también hay quien dice que le gustaría cambiar su futuro si es malo y saber cómo va a ir su vida. Hay quien dice que, si no pierde la gracia vivir, sí que dejarías de hacer cosas que te ayudasen a aprender y a tener experiencia.
Edgar Pérez Guazo