Se dice que la suerte es un fenómeno transversal de la historia, que ha desvelado a pensadores de todos los tiempos. En muchas ocasiones, al responder el interrogante de por qué algo ha ocurrido, se dice que ha sido “por azar”, “por fortuna” o “por suerte”.
Se cree que muchos sucesos son cuestión de suerte. Pero este pensamiento se debe a que nos cuesta asimilar los hechos o las situaciones de los que desconocemos las causas. Así, se piensa que lo que acaece viene determinado por fuerzas que están más allá de nosotros; o que son fruto de acciones de seres superiores que operan fuera del mundo real. Y también hay quien opina que la suerte es simplemente el resultado de la preparación, la oportunidad y la perseverancia.
En mi opinión, la suerte es una combinación de muchos factores. Por un lado, la suerte a veces es buena y en ocasiones es mala. Por ejemplo, podemos conseguir un trabajo por pura suerte o podemos ser diagnosticados con una enfermedad por mala suerte. En estos casos, parece que la suerte es simplemente resultado del azar. Por otro lado, también hay situaciones en las que la suerte parece depender de nuestras acciones y decisiones. Por ejemplo, si trabajamos duro para obtener un titulo académico o para aprender algo, estamos aumentando nuestras probabilidades de tener éxito en el futuro. En este sentido, podemos decir que la suerte también depende de nuestra preparación y perseverancia.
En resumen, la suerte es una mezcla de factores aleatorios y controlables. A veces, las cosas simplemente suceden sin que podamos hacer nada para cambiarlas. Pero en otros casos, nuestras acciones y decisiones pueden influir en la suerte que experimentamos. En cualquier caso, es importante ser agradecidos por las bendiciones que recibimos y hacer lo posible para maximizar nuestras oportunidades en la vida.
Santiago García García