Ahora mismo hay muchas personas mayores que critican, tachándolas de “infantiles” o “inmaduras”, a los jóvenes, porque les sigan gustando cosas de su infancia, como por ejemplo los personajes de dibujos animados del estilo de Hello Kitty, Pokemon…
Pero este gusto quizá se deba a que los tiempos que corren están cargados de prisas, exigencias, estrés… La mayoría de la gente no es capaz de manejar tal estado de tensión. Por eso, muchas veces se ven agobiada y se refugia en aquello de su infancia que le lleva a tiempos más sosegados y felices. Puede verse como una vía de escape o de desconexión. Se vuelve inconscientemente a la época en la que se fue niño/a; a aquellos momentos donde no se veía sometido a estrés y todo era un jardín de rosas.
Otra posible causa de este amor al mundo de la infancia puede ser el distanciamiento de los padres y la disolución del vínculo familiar que trae consigo el paso a la vida adulta. El refugio en cosas “infantiles” puede retrotraer a los jóvenes a un momento donde mantenían una relación más estrecha con su familia.
Sabemos perfectamente que es imposible volver a ser niños; que la vida es estresante y hay que estudiar, trabajar… Pero no creo que, porque te gusten las cosas infantiles, eso signifique que no seas lo suficientemente maduro. Simplemente puede ser una vía de escape, para no caer en una espiral de ansiedad.
Irene Álvarez Llaneza