“Ningún extremo es bueno”

La gente piensa. Con esto somos capaces de ser civilizados, aprender, socializar y darle un sentido y un porqué a todo lo que nos rodea. Sabiendo esto, si pensar es bueno, ¿podría uno extralimitarse en pensar?

La sociedad actual está pensando demasiado. De hecho, pensamos que usar la cabeza es bueno para todo, pero no nos damos cuenta de que el cráneo está hueco. Los problemas pueden estar ahí. Con esto me refiero a que, por pensar, ocurren problemas, aparecen los traumas, manías, pensamientos intrusivos. La gente necesita psicólogos más que nunca debido a este mismo problema: pensamos demasiado. No digo que pensar sea malo, ya que “ningún extremo es bueno”. El pensar nos permite ser humanos, pero como todo bien en la vida, si se modera, es mejor. Con esto también se cubre el otro extremo: no pensar en nada. Si una persona no piensa, no sabe. Una persona que no piense es un cascarón vacío. La estancia huera de su mente absorbe, pero no asimila. Por ello, no puede reaccionar a nada; es como un ser inerte, pero con vida.

Con esto, afirmamos que el cerebro es un arma muy poderosa, capaz de hacer a una persona un genio o de derruir y arrancarle su humanidad. Es algo que, si te paras un momento a pensar, asusta. Pensar demasiado, asusta.

Vladislav García Alonso