Ya se sabe que no es moralmente correcto tener prejuicios hacia las personas sin previamente conocerlas a fondo. ¿Pero es realmente malo tener prejuicios? A veces pueden desencadenar una suerte de efecto mariposa que nos beneficie.
Aunque generalmente se considera que los prejuicios son una mala actitud de discriminación, también se pueden ver desde una perspectiva diferente. Estos pueden servir como mecanismo de protección y supervivencia. Los seres humanos somos conscientes de nuestro entorno, y estamos preparados para tomar decisiones rápidas al fin de priorizar y garantizar nuestra seguridad. En este contexto, los prejuicios son una forma de simplificar la realidad, buscando los puntos negativos de nuestras relaciones con otras personas con el fin de tomar decisiones rápidas en situaciones sociales inciertas. Por ejemplo, una persona que haya tenido experiencias negativas con un grupo étnico o un cierto tipo de personas es posible que desarrolle prejuicios hacia ese grupo de gente. Solo es un mecanismo de autoprotección.
Por eso, aunque los prejuicios aparentemente resulten incorrectos para la mayoría de las personas, mirándolo con una perspectiva evolutiva y conservadora, opino que es bastante correcto utilizarlos como método de defensa para evitar relaciones que nos lleven a situaciones comprometidas. Estas podrían haber sido evitadas tomando la decisión correcta guiada por prejuicios.
José Martín Chamorro