Internet es una herramienta esencial para todo el mundo hoy en día, por su capacidad de recopilar información sobre el mundo en cuestión de segundos con tan solo escribir unas palabras. ¿Pero es este su verdadero objetivo?

Probablemente lo fuese en su origen, pero actualmente parece tener un objetivo completamente distinto. El objetivo de internet, ahora, parece ser el de entretener a las masas; no el de informar, sino el de cansarlas mentalmente, mantenerlas desinformadas e incluso, en cierta medida, adoctrinarlas. Con esto me refiero a que la mayor parte de la información que encontramos en internet suele estar afectada de cierto grado de engaño, o hasta de mentira. De hecho, muchas veces, al mirar dos páginas distintas que tratan de un mismo tema, estas muestran puntos de vista e información distintos o incluso contradictorios. Es imposible saber quién dice la verdad. La situación es especialmente grave cuando se trata de información sobre la actualidad. Las contradicciones que nos encontramos tan a menudo hacen que la gente deje de confiar en toda fuente y, en los casos más extremos, hasta en los propios canales acreditados de noticias, los periodistas, etc. Se desprestigia a los periódicos que honesta y profesionalmente intentan proporcionar información lo más veraz posible. Y toda la culpa es de los intereses políticos de otros, que buscan ganarse la opinión pública para un partido e inculcar las ideas de este en la población tergiversando la información.

Por todo lo anterior, creo que el objetivo original de internet de informar se ha ido difuminando hasta llegar al punto de casi desaparecer. Y esto ha dado paso a un nuevo objetivo: entretener a las masas y mantenerlas enganchadas a este ocio vacío hasta el punto de la adicción. A partir de ahí, surge el malestar en la vida: el insomnio, el cansancio físico y mental, la incapacidad para tomar decisiones propias que no sean demasiado vagas e irrelevantes.

Raúl Llorens García