La gente escucha a diario diferentes tipos de música mientras hace sus actividades cotidianas. Dependiendo del tipo de melodía que escuche, es posible que su estado de ánimo cambien de tristeza, a alegría, o de calma a ira… ¿Pero es realmente eso así?

La música, además de producir emociones positivas como la alegría, también puede provocar emociones negativas; ya sea por el recuerdo de un lugar, por la letra de la propia canción o debido al ritmo de esta. Ahora bien, la experiencia personal de cada persona también influye en cómo esta percibe la música. Alguien puede asociar sus momentos negativos a una canción más alegre, mientras que otra persona tal vez asocie esa misma canción a momentos felices. Esto es posible porque el sistema nervioso central es capaz de activar la secreción de hormonas que producen el cambio de nuestras emociones. Un ejemplo puede ser la segregación de la dopamina para la felicidad, o la de la serotonina y la noradrenalina para la tristeza.

¡Claro que es posible que nuestras emociones y sentimientos cambien cuando escuchamos música! Porque se ha producido un cambio químico en nuestro cerebro.

Covadonga Mirás Fernández