Son muchas y muy diferentes las cuestiones filosóficas que genera el pensamiento sobre la muerte. Desde la Antigüedad, las religiones defienden la existencia de una vida tras la muerte y la inmortalidad. Pero la filosofía tiene un punto de vista diferente sobre esto.
Para Platón, los humanos somos un compuesto de cuerpo y alma. Esta última es de origen divino e inmortal, lo cual hace que perdure para siempre. Pero el cuerpo es algo físico y mortal, como una cárcel para el alma. Con la muerte, se permite al alma escapar de este cuerpo mortal. Así, Platón parece que define a la muerte como la auténtica vida para el alma, pues es cuando puede liberarse y aspirar a una mejor vida. Para Platón, el cuidado del alma es importante; y este se basa en la alimentación del alma con conocimientos y en la adquisición de virtudes durante su vida en el cuerpo.
También piensa así su discípulo Aristóteles, solo que con un diferente concepto de cómo están formados los humanos. Para él, la muerte es el proceso de disolución de cuerpo y alma, aunque esta quizá perdure como entendimiento agente en los conocimientos adquiridos durante la vida.
Para ambos, la existencia de una vida contemplativa regida por el alma, alimentada de conocimientos y virtudes en la vida cotidiana, es la plenitud del desarrollo del ser humano. Pero ambos tienen claro que la muerte es un acontecimiento de la vida ineludible e inevitable.
Izan Díaz Alonso